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Sado Masoquismo

En las prácticas sadomasoquistas, el dolor es la fuente de placer y se utiliza en el marco de una relación sexual para disfrutar. Se compone de Sadismo (infligir sufrimiento para acceder al placer) y el Masoquismo (recibir este sufrimiento para alcanzar el mismo placer)

El espéculo en los juegos BDSM

Dentro de los juegos BDSM siempre ha tenido un protagonismo especial lo que se conoce con las siglas FPSM (fetish perversión sadism masochism), es decir, todos aquellos juegos en los que, de una manera u otra, algunas prácticas médicas adquieren un protagonismo fundamental. En este blog ya hemos hablado en alguna ocasión del fetichismo médico y de cómo éste incorpora prácticas que pueden ir desde el afeitado corporal parcial o integral previo a una hipotética intervención quirúrgica hasta el uso de enemas, extractores de leche, vendas o espéculos. A éste, al espéculo, dedicamos este artículo.

El figging o juego con la raíz de jengibre en el BDSM

Nunca hay que despreciar lo que la Naturaleza nos ofrece. Tampoco en la práctica del sadomasoquismo. Ya hemos hablado, en algún post, de las posibilidades que la varita de abedul puede proporcionar al juego BDSM. En esta ocasión vamos hablar de las que nos ofrece una planta de la familia de las zingiberáceas. Estamos hablando del jengibre y, en particular, de su raíz.

Azote de las tetas

Las tetas no suelen figurar entre los lugares más recomendados a la hora de aplicar la técnica del azote a nuestros juegos BDSM. El hecho de que carezcan de músculo y de que estén formadas por grasa, lóbulos y conductos las convierten en una parte de la anatomía femenina muy sensible a los golpes. ¿Las incapacita eso para ser protagonistas estelares de una buena escena de azotes? Indudablemente, no. Simplemente hay que dominar la técnica del azote y, por supuesto, extremar las precauciones a la hora de proceder a ejecutarlos.

Tortura de las tetas con las manos

¿Qué pueden hacer nuestras manos en unas tetas? Sabemos que pueden acariciarlas y mimarlas, sí; pero no olvidemos nunca que, en el juego BDSM, esas mismas manos pueden hacer otras muchas cosas con las tetas de la sumisa o esclava como pueden ser pellizcar, arañar, estirar, retorcer, manosear, azotar, sopesar, apresar o clavar las uñas. Sin duda, una amplia variedad de acciones que enriquecerán nuestra escena BDSM.

El subdrop, el lobo feroz del sado

Una de las palabras que todo iniciado en el sado conoce es la palabra subdrop. El subdrop es, para el practicante sado, una especie de tasa que de vez en cuando hay que pagar por haber disfrutado al máximo de una sesión de especial intensidad. El subdrop es, en esencia, un estado de depresión mental, emocional y física que puede darse después de una sesión SM.

La castidad forzada

Nada mejor que la castidad forzada para escenificar y simbolizar la dominación femenina. Unos genitales masculinos atrapados en su cárcel de metal, plástico o cuero y un pene al que se le impide la erección son dos ejemplos perfectos de cómo una mujer dominante puede esclavizar el pene de su sumiso y ejercer su dominio sobre él.

Tipos de flagelación

La flagelación es parte casi obligatoria de muchas escenas de BDSM. No es difícil que una persona que desconozca el universo BDSM asocie sus prácticas directamente al uso del látigo. Pero el látigo y la flagelación pueden ser utilizados de muchas maneras dentro de las escenas BDSM. Hay maneras y maneras de flagelar o azotar y cada una de ellas tiene su propia finalidad y debe realizarse de la manera adecuada y con los instrumentos convenientes para ello.

Castigos prohibidos

El hecho que una persona dominante deba castigar a una persona sumisa por exigencias del juego nunca puede significar que la persona dominante pueda elegir a su capricho y antojo el castigo que primeramente acuda a su imaginación. Hay castigos vedados que nunca deben usarse. Un castigo no debe nunca causar un daño emocional a la persona sumisa. Hay que diferenciar claramente el maltrato psicológico y el castigo en los juegos de dominio y sumisión propios de la práctica BDSM.

Anatomía de la teta

La tortura de las tetas es una práctica muy extendida entre los amantes de los juegos BDSM. No en vano, la teta ocupa un lugar principal en el universo fetichista. Incluso el hombre no fetichista siente una atracción especial por la teta. La teta es el símbolo perfecto de la feminidad. Más allá de las lecturas psicoanalíticas que quieran hacerse de esta atracción hay que entender esta fijación por el seno como algo intrínseco a la naturaleza masculina. Por eso hay que entender como natural que el hombre sueñe con acariciarlas, besarlas, morderlas, magrearlas y, por supuesto, torturarlas.

El juego con fuego en el sado

Es peligroso, sin duda; pero también tiene cabida en el juego sado. El fuego puede convertirse en protagonista estelar de una escena sadomasoquista, pero debe hacerlo, como todas las formas extremas del juego, contando con todas las garantías de seguridad necesarias para impedir un daño indeseado.

La varita violeta

La varita violeta, como instrumento de juego sado, podríamos decir que es una especie de transformador eléctrico que, dotado de mango y electrodo, es utilizado en juegos de estimulación sexual. Este instrumento convierte la electricidad doméstica en una electricidad de frecuencia y voltaje adecuados para ser aplicados sobre la piel humana generando así una serie de sensaciones más o menos gratificantes para la persona sumisa que siente sobre sí las descargas eléctricas generadas por la varita violeta.