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fantasía erótica

El juego fetish y su planificación

Sabemos que la espontaneidad es algo que se valora mucho al hablar de las relaciones sexuales. Parece como si el único valor a tener en cuenta fuera la pérdida de la parte más racional de nosotros mismos que la pasión más exacerbada lleva consigo. No hay que hacerse fanático de nada. De la espontaneidad, tampoco. Un poco de planificación no viene nunca mal. Ni siquiera cuando se habla de encuentros sexuales.

BDSM: herramientas de corrección

La disciplina correctiva puede administrarse con instrumentos muy variados, algunos muy formales e ideados para la función, otros mucho más improvisados. Los instrumentos utilizados para ejecutar la corrección se pueden dividir en tres categorías: la propia mano humana, los implementos rígidos y los flexibles.

El juego de rol, el alma del fetish

Con el nombre de juego de rol erótico se conoce aquella práctica en la que tú y tu amante representáis un papel para hacer realidad una de vuestras fantasías sexuales. El juego de rol es, en el fondo, el corazón y el alma de las fantasías eróticas de la sexualidad fetish.

Los límites del castigo

Todo castigo debe tener sus límites y ser proporcional al «pecado» cometido por el sumiso. Tampoco cada sumiso es igual. El nivel de tolerancia al dolor es diferente en cada uno. Atender a las reacciones que el sumiso tenga antes el castigo y encontrar el nivel justo del mismo es responsabilidad de toda Ama que se precie. La experiencia, como siempre, es un grado.

Los animales humanos: fetichismo de perros y cachorros

Puede ser que en apariencia el fetiche de los perros y cachorros ofrezca menos posibilidades y complejidades refinadas que el fetiche, por ejemplo, del pony, pero no hay que dejarse vencer por las apariencias. Es verdad que en este fetiche no aparecen bridas ni sillas de montar ni orejeras ni cascos ni nada por el estilo. Pero, ¿has pensado alguna vez todo lo que puedes tener cuando tienes un perro? Piensa en juguetes, huesos, golosinas…

Dosificando el dolor en la escena BDSM

En el desarrollo de la escena BDSM es fundamental la dosificación del dolor. El manejo de los recursos que la parte dominante tiene en sus manos es fundamental para que el castigo se desarrolle del modo adecuado. No es lo mismo, por ejemplo, la nalgada con finalidad disciplinaria que la nalgada entendida como un recurso erótico para excitar. Esos conceptos hay que tenerlos muy claros y presentes cuando se inicia la escena de dominio y sumisión.

Los animales humanos: fetichismo del pony

Que el fetichismo se mueve en ocasiones sobre la fina línea de la aberración es algo que se ha repetido continuamente en los círculos más diversos. Cuando se habla del fetichista que centra su fetiche en personas animalizadas no son pocas las personas que asocian este fetichismo con una latente zoofilia. No vamos a entrar a analizar los motivos psicológicos que hacen que una persona convierta un perro, un pony o un cerdo en fetiche. El caso es que hay infinitos tipos y géneros de animales y criaturas disponibles para este tipo de fetiche.

Técnicas de dominio en la escena BDSM

El castigo ante público, el uso adecuado de la voz y la combinación de correcciones y métodos de castigo son instrumentos perfectos para conseguir la obediencia y la humillación del sumiso dentro de la escena BDSM. Si concluye con el sumiso besando el instrumento castigador, mejor que mejor.

Preparando la nalgada

Dentro del desarrollo de la escena BDSM pueden darse diferentes situaciones. Una de ellas es que el sumiso o sumisa suplique un castigo o, en cierto modo, se le obligue a suplicarlo. Todo forma parte de un proceso que debe concluir en el castigo. Cuando éste llegue, las nalgas deben haber sido preparadas convenientemente.

¿De qué hablamos cuando hablamos de BDSM?

El BDSM es un mundo complejo como complejas son las necesidades y los gustos sexuales de las personas. La sexualidad humana es tan rica y compleja que, en ocasiones, es preciso acotar perfectamente de qué estamos hablando cuando hablamos de un tipo determinado de sexo. Para realizar esa acotación no disponemos de otra cosa que las palabras. Ellas son las que deben servirnos para ponernos de acuerdo sobre aquello de lo que estamos hablando.

Disciplina y nalgada

Comúnmente, cuando hablamos de “disciplina” en los juegos de dominio y sumisión, lo estamos haciendo de “nalgadas”. Las nalgadas pueden variar mucho. Desde el cachete infantil a algo mucho más intenso, es muy amplia la gama de castigos infligidos a las nalgas.