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¿Qué quieres hacer con tus genitales?

Mucha gente suele quedar desconcertada ante el hecho de que a muchas personas les guste experimentar sensaciones y sentimientos no tradicionales en sus genitales para alcanzar una mayor estimulación sexual. Mucha gente cree que éstas de las que hablamos son unas experiencias exclusivamente ligadas el mundo homosexual. Si se habla en público de esto, mucha gente se mostrará reacia, pero ya sabemos que la sinceridad no acostumbra a ser una de las características primordiales del ser humano cuando, en sociedad, se habla de cualquier tipo de relación erótica. Si de lo que se habla es de las prácticas BDSM, a la falta de sinceridad se une la extrañeza. ¿Cómo algo que, es cierto, es en mayor o menor intensidad, doloroso, puede, al mismo tiempo, resultar divertido?

Para aquellos que, por el contrario, están acostumbrados al juego CBT y se han iniciado en él satisfactoriamente, el afán de experimentar una gran variedad de sensaciones, algunas de ellas extremas, acaba pareciendo algo así como una segunda naturaleza. Muchos hombres comienzan a experimentar con otras alternativas que no tengan que ver con el coito normal, la felación o la masturbación, las formas que, en las primeras edades del despertar sexual, se aprenden y excitan la imaginación del animal sexual que en el fondo somos. Ya en esa época se buscan alternativas y variaciones dentro del mismo hecho masturbatorio. La llegada al universo CBT es, al fin y al cabo, una prolongación en el tiempo de ese deseo de buscar nuevos caminos que nos lleven a un placer, nuevas sensaciones en nuestros genitales. Ese buscar forma parte de lo que somos sexualmente. Al hombre al que le gusta jugar a estos juegos puede ser homosexual, sí, pero también bisexual, pansexual o célibe; puede ser un miembro activo de la comunidad BDSM o no serlo, puede buscar exclusivamente el jugar con otros o, por el contrario, puede limitarse a experimentar consigo mismo gracias a la muy variada gama de juguetes e instrumentos que pueden encontrarse en el mercado.

Los diferentes intereses sexuales

Los intereses sexuales de las personas son muy variados. Cada quien es cada cual y no hay que plantearse ni de lejos la existencia de un modelo tipo de persona a la que puedan atraer las prácticas BDSM. Las hay que buscan conocer técnicas e instrumentos para poderles dar un determinado y muy específico uso a sus socios. Lesbianas prototípicas, por ejemplo, pueden buscar nuevas técnicas para aplicar a sus parejas femeninas. Eso sí: hay un factor común que une a todas estos diferentes tipos de persona y ese factor es la búsqueda de la diversión y del placer. Para llegar a una mayor intensidad en ambas cosas, es fundamental saber todas las travesuras que podemos hacer allá donde alcanzan nuestras terminaciones nerviosas.

La razón de ser de nuestros consejos es fundamentalmente una. Y es que, aunque el mundo BDSM no forma parte de la corriente principal de las experiencias y anhelos sexuales de las personas, no está tan apartado de la normalidad como para que no tenga un buen número de practicantes o futuros practicantes que deseen informarse y ampliar sus conocimientos sobre el tema. El hecho de que no siempre sea fácil encontrar información y documentación fiable nos hace pensar que puede ser de tu interés tener al alcance de tu mano y de una manera sencilla esa información que cumplirá dos tareas primordiales. La primera es la de proporcionarte la información necesaria. La segunda, la de estimular tu imaginación para que, una vez puesta en marcha y decidida a la acción, te lleve al disfrute de una nueva sexualidad.

Precauciones con los juegos CBT

Dada la popularidad de los juegos CBT, y teniendo en cuenta que, si no se hace con discernimiento y cuidado y no se valoran los riesgos potenciales que se corren al poner en práctica algunos juegos, pueden causarse daños, creemos que es importante poner a tu alcance el mayor número de información posible.

Por otra parte, tener una buena información y algún ejemplo inspirador a mano puede ayudar a algunas personas a dar el paso definitivo y lanzarse a una nueva experiencia. Que haya más placer en el mundo, al fin y al cabo, no es una cosa mala.

¿Qué es lo que hace la gente, por tanto, con sus genitales, cuando juega a estos juegos? ¡Un montón de cosas! Puede ser algo tan leve como apretar un poco el pene en escenas intensas con un equipo especializado. O algo tan sencillo como que tu pareja te apriete y haga girar tus pelotas mientras te la está mamando. O buscar una especie de abrazadera que, colocada hábilmente en el escroto, puede presionar tus testículos. O puede haber alguien a quien le guste pasear atado, a cuatro patas, con algún tipo de peso colgando de sus cojones bajo la orientación sabia y experimentada de un tutor especializado. La variedad de juegos CBT es tan amplia como el espectro de personas que tienen polla y pelotas para jugar.

Las prácticas CBT, en definitiva, consisten en estimular, de una manera directa, los genitales, bien sea con la flagelación, la compresión, la constricción, la aplicación de pequeñas descargas eléctricas, etc. Hay multitud de juguetes e instrumentos diseñados y a la venta para poder ejecutar correctamente todos estos juegos. Algunos de esos juguetes son los que deben ir a parar a tu “caja de los juguetes” secreta. Verás cómo las opciones que encontrarás para completar tu colección son muy variadas.

Dicho todo esto, tenemos que reafirmar una idea que debes tener muy clara: los juegos CBT no tienen porqué resultar dolorosos. Pero los límites entre el dolor y el placer acostumbran a volverse muy borrosos en estos juegos, tal y como ocurre en otros muchos juegos sexuales. Ésa es, precisamente, la paradoja de que el CBT resulte tan agradable para muchas personas. Que algunas de las que se acerquen a estas prácticas sean masoquistas no quiere decir que todos los que quieran practicar estos juegos deseen, de un modo u otro, sentir dolor. Recuérdalo siempre: las aspiraciones son tantas como las personas y cada sexualidad es distinta. Tus anhelos no tienen por qué ser los míos.


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