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Medical play

Cuando hablamos de juego uretral o “medical play” lo estamos haciendo de aquél en el que se insertan en la uretra catéteres blandos (que pueden ser introducidos muy profundamente, hasta la vejiga urinaria) o cánulas rígidas (que acostumbran a ser introducidas hasta la mitad del pene). No hace falta decir que el juego uretral es un tipo de juego sadomasoquista que presenta múltiples riesgos.

Para reducir al máximo y en la medida de lo posible los riesgos de infección derivados de la inserción uretral de algún tipo de cánula, hay que tener en cuenta una serie de medidas profilácticas que habrían de seguirse al pie de la letra.

Esas medidas serían las siguientes:

  • Efectuar un lavado exhaustivo y concienzudo de los genitales. Ese lavado implicará, en el caso del hombre, que el prepucio sea bajado y sea bien lavado y desinfectado el glande. En el caso de la mujer deberán separarse los labios mayores y menores para poder realizar el lavado de manera correcta.
  • Uso de guantes estériles y correcto lavado y desinfección de las manos por parte de quien va a realizar la inserción.
  • Utilizar de manera generosa un lubricante urológico. Este lubricante debe ser colocarse en un extremo de la cánula y en el meato urinario.
  • Utilizar material especialmente destinado a este tipo de acciones.
  • No forzar los límites que el propio cuerpo marque.
  • No escatimar en el uso de lubricante. El lubricante permitirá una inserción mucho más sencilla y evitará lesionar las paredes de la mucosa.
  • Esterilizar el material empleado. Esta esterilización reducirá el riesgo de infección y dificultará el contagio de Enfermedades de Transmisión Sexual. Para esterilizar los instrumentos utilizados durante nuestro juego uretral, se lavarán éstos con agua caliente mezclada con algún desinfectante y después, previo secado, se esterilizarán utilizando aldehídos, glutaraldehídos, óxido de etileno, formalina o algún otro producto destinado a este fin.

Introducción de la cánula o la sonda

Para introducir la cánula en la uretra o, en su caso, la sonda blanda o vesical, hay que buscar siempre la postura más idónea. En el caso del hombre, esa postura sería la de estar tumbado boca arriba o tumbado 45º con las piernas estiradas. Una vez colocado así, debe cogerse el pene, se debe bajar el prepucio y, tras desinfectar el meato urinario, debe introducirse la sonda poco a poco, lubricada y con lentitud, hasta que parezca que no puede avanzar más. Cuando se llegue a ese punto hay que inclinar el pene 45º (aproximadamente) y continuar entrando la sonda. Una vez empiece a fluir la orina hay que introducir la sonda entre 2 y 3 cm.

En el caso de la mujer, la postura que ésta debe adoptar para practicar el juego uretral debe ser tumbada boca arriba. Colocada así se deben separar los labios de su vulva y, una vez identificado y localizado el meato urinario, debe limpiarse con desinfectante. Una vez hecho esto, ya puede introducirse la sonda, previamente lubricada, poco a poco y sin forzar, en la uretra. Una vez que salga orina hay que seguir introduciendo la sonda unos 2 ó 3 centímetros.

Teniendo en cuenta que las cánulas son de diferentes tamaños, hay que elegir una cánula que sea idónea para la experiencia de la persona a la que se le va a introducir la misma. Empezar con una cánula estrecha e ir ampliando progresivamente su anchura es lo ideal. En el caso de las mujeres se desaconseja durante mucho tiempo catéteres de grueso tamaño. Un uso prolongado de un catéter de ese tipo puede provocar en la mujer, a largo plazo, incontinencia urinaria.

Posibles complicaciones

Como hemos indicado al inicio del post, el juego uretral presenta múltiples riesgos. No en vano, las medidas de asepsia, que deben ser extremas, pueden ser obviadas en algún momento del juego debido a la excitación del momento, lo que podría dar lugar a que surgiera algún tipo de complicación para el desarrollo del juego y para la salud del sujeto pasivo. Entre las complicaciones que pueden surgir al practicar los juegos uretrales, podemos señalar tres:

  1. Traumatismo en la mucosa uretral que origina la creación de una falsa vía debido a haber forzado la introducción de la cánula o la sonda cuando no se debía. Este riesgo se hace más evidente cuando se utilizan cánulas rígidas. La lesión debe ser catalogada como grave, pues puede provocar una uretrorragia (hemorragia de la uretra) o un absceso periuretral que, en un caso extremo, puede llegar a ser mortal.
  2. Infección urinaria ascendente debida a una incorrecta higiene y desinfección de la cánula. De tipo bacterial, la infección puede adquirir gravedad si alcanza a la vejiga o a los riñones.
  3. Hematuria o presencia de sangre en la orina debida a la realización de alguna pequeña herida.

Todas estas complicaciones nos hacen recomendar un extremado cuidado al realizar este tipo de prácticas.


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