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Prostíbulos, antro de cortesanas

Hay visitas que te abren los ojos sobre según qué cosas. Por ejemplo, la de un prostíbulo. Que una amable cortesana de tacones altos y liguero te sirva de guía y te vaya mostrando diversos dormitorios con su particular decoración es, seguramente, una de las mejores maneras de comprender el irresistible atractivo de algunos lugares.

Imagina que cada habitación de ese prostíbulo está decorada con un marcado estilo de burdel. Las hay pintadas de negro. Otras de color rojo escarlata o borgoña. Las hay verde esmeralda o moradas., Imagina también camas de tamaño real, con un entoldado de finas telas que caen, envolviendo la cama, convirtiéndola en un espacio mucho más privado y sensual. Imagina también unas sábanas de satén y el aire impregnado de un embriagador perfume. Si eres capaz de imaginar todo eso, también puedes imaginar que esas habitaciones no ofrecen ninguna duda sobre lo que puede o no suceder en ellas. Esas amables cortesanas que imaginas enseñando esas habitaciones son, por encima de todo, unas profesionales de la atmósfera. Saben crear la atmósfera adecuada a la finalidad que se busca.

Si miras alrededor de tu dormitorio, seguramente no verás un ambiente que invite a la sensualidad. ¿Qué ves? ¿Un cubo de la ropa lleno de ropa sucia? ¿Una bicicleta en una esquina? ¿Un portátil dejado sobre una mesa? ¿Unas aburridas paredes pintadas de color beige? Seguramente el dormitorio es tan sexy como el servicio. Seguramente también la rutina de los gestos repetidos y cotidianos (cortarse por ejemplo las uñas de los pies delante de la persona a la que se tiene que seducir) restan excitación y sensualidad a nuestra vida de pareja. Por eso éste es el momento de convertir un soso dormitorio en un espacio mucho más “picante”. Hay que deshacerse, en ese espacio, de todo lo que no reclame ni incite al sexo. Se puede añadir un entoldado sobre la cama. Se pueden añadir cortinas de terciopelo con un color que incite a la sexualidad. Se puede colocar una lujosa alfombra sobre el funcional suelo laminado. ¿No crees que el resultado será una habitación mucho más atrevida?

Debido a que tu nuevo dormitorio está destinado a una doble tarea (ser lugar de reposo pero también espacio para que disfrutes con tus juegos de adultos), deberías reservar alguna esquina de él para colocar una especie de “caja de juguetes”. ¿En algún sitio deberás ocultar –bajo llave y con cerradura si es necesario- tus juguetes BDSM, no? Busca un viejo baúl en cualquier mercadillo y píntalo de rojo escarlata o negro brillante. Busca una caja de cartón rígido con tapas y fórrala de terciopelo suave. Éstas serían ideas muy adecuadas (una más glamourosa, la otra menos) para crear esa “caja de juguetes” en la que, una vez bien informado y tras haber decidido qué necesitas para practicar tus juegos más deseados, guardar los juguetes necesarios para practicarlos.


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