Los collares virtuales en el BDSM
En un post anterior ya vimos los diferentes tipos de collares que podían encontrarse en el universo BDSM. Estos collares de los que hablamos, collares de cuero, cuerda o metal, son los collares clásicos de las relaciones BDSM. Gracias a las redes sociales ya no hace falta desplazarse a un local de ambiente BDSM para conocer a otros amantes del sexo no vainilla. Esto, que ha multiplicado para los practicantes del BDSM las posibilidades de encontrar compañero de juego, ha acabado provocando la aparición de un nuevo tipo de collar BDSM: los collares virtuales.
El figging o juego con la raíz de jengibre en el BDSM
Nunca hay que despreciar lo que la Naturaleza nos ofrece. Tampoco en la práctica del sadomasoquismo. Ya hemos hablado, en algún post, de las posibilidades que la varita de abedul puede proporcionar al juego BDSM. En esta ocasión vamos hablar de las que nos ofrece una planta de la familia de las zingiberáceas. Estamos hablando del jengibre y, en particular, de su raíz.
Alva Bernadine, fotógrafo de la forniphilia
De entre los fotógrafos que han centrado parte de su obra en la plasmación de algún tipo de fetichismo, Alva Bernadine es uno de los más llamativos y originales. Su estética surrealista y su modo de utilizar el cuerpo femenino lo convierten en un fotógrafo fácilmente reconocible dentro del universo de la fotografía erótica. Especialmente interesante resulta su serie fotográfica dedicada a la fornophilia, ese fetichismo tan original como visualmente impactante y que consiste en convertir a la pareja en una especie de mueble.
El juego de la carcelera y el prisionero
De entre los juegos de rol que pueden escogerse para escenificar una práctica de dominación y sumisión erótica hay uno que puede resultar especialmente atractivo tanto por su impacto visual como por las posibilidades de variación que ofrece a los jugadores: el del prisionero y su carcelera.
Sobre la humillación en el BDSM
Hay palabras que vienen cargadas con una carga semánticamente peyorativa y que, sin embargo, en el universo BDSM adquieren un brillo especial. Una de esas palabras es “humillación”. Nadie mentalmente equilibrado desea sentirse humillado en sus relaciones cotidianas ni en su vida pública. Pero… ¿y en las relaciones BDSM? ¿No son muchas las personas que, asumiendo el rol de sumisas, desean sentirse humilladas durante el desarrollo de una escena BDSM?
El vocabulario del porno: un sinfín de palabras para un sinfín de prácticas
Sabemos que no es lo deseable, pero sí que pasa: muchas personas descubren ciertas prácticas sexuales al contemplar una película porno. Así, el porno va incorporando poco a poco a nuestro vocabulario erótico una serie de términos que acaban sirviéndonos para nombrar las diferentes prácticas que integran el variado y maravilloso mundo de las relaciones sexuales.
La fotografía fetichista de Jonathan Leder
Una de las características fundamentales del fetichismo es, sin duda, su componente visual. En todo fetichismo existe un componente visual muy marcado y eso lo convierte en objetivo preferente de las cámaras fotográficas. Son muchos los fotógrafos que, en un momento determinado de su carrera, han prestado atención a la temática fetichista y se han decidido a realizar fotografía fetichista. Entre esos fotógrafos se encuentra Jonathan Leder.
Hikari Kesho: maestro y fotógrafo shibari
Más allá de las connotaciones eróticas de la práctica del bondage y del shibari, más allá de las aplicaciones que la atadura erótica puede tener en los juegos de dominio y sumisión, las prácticas en las que las cuerdas de cáñamo envuelven el cuerpo femenino tienen un componente visual sumamente estético. El fotógrafo italiano y experto en shibari y bondage Hikari Kesho ha creado una gran obra fotográfica centrada temáticamente en el universo bondage y en su vertiente más estética.
Felación y sumisión
Lo bueno de la felación, felatio, francés o mamada (de todas estas maneras se puede llamar al acto de estimular el pene con la boca, además de soplada, chupada, guagüis, comida…) es que en el placer que proporciona (siempre magnífico a poco que la persona que la ejecuta posea un mínimo interés en realizarla y un mínimo arte) no es sólo un placer de connotaciones físicas. En el gozo que el hombre experimenta con la felación intervienen también elementos de carácter psicológico. En el imaginario masculino, la mamada ha aparecido durante mucho tiempo como un acto de dominación.
El tiempo del PostBDSM
Del mismo modo que en un momento determinado personas como María Llopis empezaron a hablar del postporno, un movimiento que pretendía (y aún pretende) abrir los límites de la sexualidad para que dejen de estar marcados por una industria pornográfica hegemónica que, en la inmensa mayoría de sus producciones, mecaniza de manera antinatural el acto sexual y convierte a la mujer en un simple objeto al servicio del macho, también hay voces que, en los últimos tiempos, han empezado a hablar de PostBDSM.
La eyaculación femenina
Hablar de sexualidad implica en demasiadas ocasiones el tener que realizar una tarea previa de demolición. Esa tarea de demolición se centra principalmente en el derribo de gran parte de las imágenes y los estereotipos que la industria pornográfica ha dejado en nuestras retinas dejando dentro de nosotros una idea errónea sobre lo que es el sexo, las relaciones sexuales y el comportamiento natural del cuerpo humano. Una de esas imágenes que ha maleado nuestra concepción de lo que es la fisiología femenina es la del squirt.