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Los riesgos del contagio en el sadomasoquismo

La práctica del sadomasoquismo es una forma de relación sexual y, como tal, implica un riesgo de contagio tanto de diferentes tipos de enfermedades de transmisión sexual (ETS) como del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Que en una determinada práctica sadomasoquista no exista ningún tipo de penetración no implica que el riesgo de contagio no esté presente. En las prácticas sado se utilizan instrumentos y dichos instrumentos pueden, perfectamente, convertirse en agentes transmisores de ETS y VIH. Por eso es necesario extremar las medidas de seguridad y de prevención durante las prácticas sadomasoquistas.

Antes de analizar los riesgos de contagio que entrañan las diferentes prácticas sadomasoquistas hay que recalcar que cualquier tipo de práctica sadomasoquista en particular y BDSM en particular debe realizarse apoyándose en cuatro pilares: sentido común, higiene, seguridad y prevención. A esto, además, hay que añadir otro valor: respeto mutuo entre quienes participan en el juego sadomasoquista. Quien sea portador del VIH por ejemplo, debe tener la responsabilidad y la obligación de advertir previamente a su pareja de juego de tal circunstancia. Ser portador del VIH no incapacita para participar en los juegos SM pero sí obliga a extremar las medidas de seguridad para que toda persona pueda sentirse a salvo de un contagio durante el juego.

¿Qué medidas de seguridad deberíamos mantener al ejecutar diferentes tipos de prácticas y al utilizar diferentes instrumentos durante nuestras sesiones sadomasoquistas? A continuación realizamos un listado de algunas de esas prácticas y las medidas que deberían tomarse al ejecutarlas para reducir el riesgo de contagio.

Azotes

Los azotes sólo pueden implicar un riesgo de contagio de VIH si al practicarlos se produce algún tipo de herida o desgarro en la piel. En la mayor parte de los casos, los azotes en las prácticas BDSM se practican con instrumentos especialmente elaborados para practicar el azote sin causar heridas, pero hay instrumentos (los látigos de cuero duro, las fustas o las varas) que sí pueden provocar esas heridas que podrían derivar en el contagio del VIH. Para evitar ese contagio, y cuando el instrumento en cuestión va a ser utilizado sobre más de una persona, se deberá limpiar a fondo antes de volver a ser utilizado.

Bondage

Para restar al Bondage posibilidades de convertirse en responsable de un contagio de VIH hay que utilizar cuerdas realizadas con materiales que no provoquen cortaduras o roces. En este sentido, las mejores cuerdas son las cuerdas de algodón o las de nylon flexible.

Si para practicar Bondage se utilizan cintas adhesivas hay que tener cuidado: las cintas, al ser retiradas de la piel, pueden llevarse consigo no sólo un puñado de vello. Hay cintas que pueden llegar a rasgar la piel, sobre todo si ésta es muy sensible y tiene propensión a padecer reacciones alérgicas.

Juguetes eróticos e instrumentos

Hay una norma básica que afecta al uso de juguetes eróticos e instrumentos tanto en las diferentes prácticas sadomasoquistas como en todo tipo de juego sexual. Esa norma dice que los juguetes eróticos no deben compartirse. Después de todo, y aunque en ellos no podamos constatarlo a simple vista, en los dildos, los vibradores o los plugs pueden quedar restos de fluidos corporales e, incluso, de sangre. Por eso es importante marcar cada uno de los juguetes eróticos utilizados en la práctica con el nombre de su propietario para, así, evitar riesgos innecesarios.

Los juguetes eróticos deben ser limpiados tras cada uno de sus usos. Dependiendo del material de que esté hecho el juguete erótico en cuestión, así deberá ser limpiado éste. En las prácticas sadomasoquistas adquieren una gran importancia los instrumentos de cuero. Para limpiar nuestros juguetes eróticos de cuero utilizaremos una espuma de limpieza en seco para pieles. Una vez hayamos limpiado con la espuma nuestro juguete de cuero, lo cepillaremos con un cepillo de cerdas duras para, así, limpiar cualquier resto que quede en él.

Una última norma de prevención que hay que tener en los juegos sadomasoquistas si se van a compartir dildos o vibradores es la de colocar un preservativo sobre los mismos para cambiarlos cuando el dildo o el vibrador en cuestión vaya a ser utilizado con otro jugador.

Pinzas

El juego con pinzas y pinzas para pezones no hay ningún riesgo de transmisión del VIH siempre que no se produzca algún tipo de herida o desgarro.

Al analizar el uso de las pinzas en los juegos SM y las posibilidades de que dicho uso pueda derivar en la transmisión del VIH no hay que olvidar que en la leche materna existen anticuerpos y que, así, en el juego con pinzas para pezones con lactantes puede verse incrementada la posibilidad de que se produzca un contagio. Al utilizar las pinzas para pezones hay que tener en cuenta que, aunque en casos excepcionales, hay mujeres que, sin haber estado embarazadas (e incluso hombres), pueden producir leche.

Juegos de temperatura

Los juegos de temperatura no tienen por qué convertirse en juegos que entrañen un riesgo de contagio de VIH si no se produce alguna ampolla o quemadura en la piel. Para evitar dicho riesgo en los juegos con velas, lo mejor es utilizar ceras que fundan a bajas temperaturas. Algo que no se aconseja es utilizar cigarrillos y puros en los juegos de temperatura sadomasoquista. Unos y otros provocan la aparición de ampollas y quemaduras, y éstas, como hemos señalado, aumentan el riesgo de que se produzca una transmisión de VIH durante una práctica sadomasoquista.

Agujas, piercings…

Las agujas que se utilicen en un juego sadomasoquista deben ser, siempre, agujas nuevas y debidamente precintadas. Nunca, bajo ningún concepto, debe ser utilizada una misma aguja en dos personas. Una vez haya sido utilizada, a la aguja debe colocársele de nuevo el capuchón y debe ser arrojada a un contenedor apropiado. A la hora de realizar una práctica sadomasoquista con agujas, quien las manipule debe hacerlo, siempre, llevando unos guantes de látex.

Si la práctica sadomasoquista incluye el afeitado facial o craneal del esclavo o esclava, dicho afeitado debe realizarse teniendo siempre a mano alcohol y algodón. Si se produce un pequeño corte (algo habitual cuando se realiza un afeitado de este tipo), hay que limpiarlo cuanto antes utilizando un algodoncillo empapado en alcohol.

Tanto en los juegos con agujas como en la práctica del afeitado, se recomienda, para evitar posibles contagios, el friccionar la zona antes de proceder al afeitado con una friega de alcohol.

Lluvia dorada

La recepción de orina en la boca no implica que se pueda transmitir ningún tipo de enfermedad, a no sea, claro, que en la boca exista alguna herida o infección en la boca. Quien vaya a practicar la lluvia dorada durante la práctica sadomasoquista no debería cepillarse la boca 3 ó 4 horas antes de dicha práctica. El cepillado podría producir algún tipo de sangrado en las encías.

Enemas

La mayor parte de los amantes del sadomasoquismo incluyen los juegos anales entre sus prácticas. Desde la simple penetración con un plug a la práctica del fisting anal, las variantes son muchas y todas ellas exigen una buena limpieza anal previa. En dicha limpieza desempeñan una función capital los enemas. Para evitar el contagio del VIH o de ETS hay que evitar el compartir tanto la bolsa de agua utilizada para practicar el enema como las boquillas.

Sexo y zonas genitales

Nunca, absolutamente nunca, debe practicarse la penetración sin protección si una de las personas que participa en ella está infectada de VIH. Tanto el ano como la vagina son zonas delicadas en las que pueden producirse pequeños desgarros que se conviertan en focos infecciosos. Penetrar la vagina o el ano, aunque sea con los dedos, puede convertirse en una actividad de riesgo si en alguno de los dedos existe una herida o un corte. También la felación o el cunnilingus pueden resultar arriesgados si existe una herida en la boca, si se ha cepillado los dientes o si se ha usado el hilo dental. Cualquier tipo de herida podría convertirse en la puerta abierta a una posibilidad de infección. Por su parte, una práctica de alta intensidad como puede ser la práctica del fisting (tanto vaginal como anal) ocasiona desgarros con gran facilidad. Para practica el fisting se recomienda utilizar guantes de látex.


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