Hay muchas formas de practicar BDSM, muchos tipos de juegos y muchos niveles de intensidad. Los juegos al límite reciben en el universo bedesemero un nombre: edgeplay. De algunos de ellos ya hemos hablado en este blog. Citaremos ahora tan solo tres de ellos: juegos con sangre (Blood Play), Knife Play o juegos con cuchillo y el BDSM 24/7. Hoy vamos a hablar de otro: el Mindfuck.

La expresión Mind Fuck podría traducirse por algo así como «follar la mente». Pero… ¿en qué consiste exactamente esta práctica bedesemera y por qué se considera un juego al límite?

Mindfuck

¿Qué es un mindfuck? ¿Y las mindfuck movies?

Si tuvierámos que dar una definición del término que nos ocupa en este artículo deberíamos hablar de una especie de manipulación psicológica. El término se relaciona con algo que, de alguna manera, espolea la mente, la estimula, la ocupa y, en gran medida, la engaña. Así, por ejemplo, las mindfuck movies o filmes mindfuck serían aquellas películas que, dicho de una manera popular, no solo te hacen pensar durante su proyección, sino que te obligan a darles vueltas en la cabeza también después de su finalización. Son films que te llenan la cabeza de preguntas e inquietudes. Y eso ha sido así porque, sin duda, el equipo de guionistas de la misma se ha propuesto jugar con tu mente. Manipularla.

Dentro del BDSM, esta manipulación se utiliza para provocar en la pareja un incremento de la producción de adrenalina y endorfinas.

Confudida, la persona sumisa llega a ser engañada sobre la naturaleza de las actividades en que está participando. Así, por ejemplo, puede creer que se la está quemando cuando solo se está aplicando un trozo de hielo sobre una parte sensible de su cuerpo. O puede creer, también, que le están orinando encima (que están practicando, pues, una lluvia dorada) cuando lo que cae sobre su cuerpo desnudo es una mezcla preparada ex-profeso.

Teniendo en cuenta que la mente y la imaginación son básicas en cualquier tipo de relación sexual en general y en las que forman parte de las prácticas BDSM en particular, debemos considerar los mindfuck como una herramienta excepcional a la hora de tratar a un sumiso.

Más allá del uso de látigos, palas, floggers, cruces de San Andrés y otros juguetes sexuales para BDSM, la manipulación psicológica se revela como un maravilloso instrumento de control y dominación. Para ello es necesario que se cumplan unos requisitos y que se sigan una serie de pasos. De ellos vamos a hablaros en el próximo apartado.

Mindfuck Movies

¿Cómo practicar la manipulación psicológica en el BDSM?

Para practicar mindfucks es necesario reforzar un elemento imprescindible en cualquier práctica bedesemera. Ese elemento es el de la confianza. La confianza de la parte sumisa en la parte Dominante debe ser total. Ella debe saber que el Amo o Dómina no sobrepasará los límites que, previamente, se hayan negociado y establecido.

El consentimiento, recordémoslo siempre, es parte fundamental del BDSM. Sin aquél, éste no existe. El incremento de la confianza mutua entre las partes posibilitará, en muchos casos, que los límites se coloquen un poco más allá de lo que lo estaban al principio de la relación. Será este ir un poco más allá lo que posibilite el uso del mindfuck.

Para que éste tenga éxito, sin embargo, es necesario que la parte Dominante conozca las fantasías y, sobre todo, los miedos de la parte dominante. Ello posibilitará la manipulación psicológica sobre la que se sustenta el mindfuck.

Manipulación Psicológica

El uso de los miedos personales en el mindfuck

Ese proceso de conocimiento debe realizarse de la forma más suave posible. Los interrogatorios, en este sentido, deben realizarse con mucho disimulo. Para adquirir ese conocimiento hay que saber escuchar. En algunos casos, incluso, se recomienda recurrir a terceras personas que, de manera también disimulada, inquieran a la persona sumisa sobre esos miedos.

Una vez conocidos esos miedos, hay que introducirlos en alguna conversación para, de ese modo, intentar convertirlos en materia de negociación. En esa conversación se explorará la posibilidad de introducirlos en alguna práctica. Al fin y al cabo, la constante exploración de los límites y la evolución de éstos es uno de los nutrientes que la pareja BDSM necesita para alimentar su relación.

Tras esta exploración, la parte Dominante deberá planear al detalle cómo llevará a la práctica el mindfuck. Deberá valorarse, sobre todo, si participarán en él terceras personas, qué accesorios se necesitarán (al pensar en ellos se deberá calibrar si es conveniente o no enseñárselos previamente a la parte sumisa) y cuáles serán las medidas de seguridad que deban tomarse para evitar posibles accidentes.

Una vez tenido todo eso en cuenta, deberá procederse a la ejecución. Ésta deberá ser lo más hábil posible para que, de ese modo, la parte sumisa «pique el anzuelo». Recordemos que, en el fondo, el engaño es el concepto sobre el que se sustenta esta práctica. El sumiso debe creer que le van a hacer o le están haciendo algo que, en el fondo, no es tal.

Filmes Mindfuck

Aftercare: los cuidados posteriores

En algún momento, y para que el mind fuck adquiera todo su sentido, la parte sumisa debe saber que ha sido engañada. Que su Dominante ha manipulado su percepción de la realidad.
¿Cuándo debe desvelarse el engaño? Hacia el final de la escena o ya en el tiempo de los cuidados posteriores. Es decir: en el aftercare.

Este período sirve para reconstruir la conexión entre las dos partes, la Dominante y la sumisa. Es fundamental realizarlo bien para que la relación no se vea dañada. No hay que olvidar que la experiencia puede haber resultado muy intensa a nivel emocional para la parte sumisa.

Como todos los edgeplay, éste no debe ser puesto en práctica si la parte Dominante o la sumisa tienen poca experiencia y también si una y otra llevan poco tiempo de relación. El Dominante debe saber cuándo será capaz y cuándo no de contrarrestar durante el aftercare los efectos que el mindkuck haya podido causar en su sumiso o sumisa.

Mind Fuck