El látigo multicolas

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Los látigos multicolas: sus partes y sus tipos

En un post anterior ya nos dedicamos a analizar los látigos unicolas y su uso en las prácticas sado y BDSM. En esta ocasión vamos a centrarnos en analizar las características de los látigos multicolas, sus partes y en detallar los diferentes tipos de látigos multicolas existentes, así como los materiales utilizados para fabricarlos.

Las dos partes fundamentales de un látigo multicolas son el mango y la tira o tiras. Los látigos multicolas son aquéllos que tienen varias tiras. Las tiras del látigo multicolas pueden ser:

  • chatas (flat)
  • trenzadas (braided)
  • con nudos redondos en las puntas (knotted).

La longitud de las tiras del látigo multicolas puede variar entre unos pocos centímetros hasta un metro. Su anchura puede variar.

Por su parte, el mango puede ser de muchos tipos. Lo ideal de un mango de látigo multicolas para la práctica del BDSM es que cumpla dos requisitos. El primero es que resulte funcional, es decir, que sirva perfectamente para su uso y lo facilite. El segundo es que resulte atractivo visualmente. Como sabemos, en la práctica sado y en la práctica BDSM tiene un peso significativo el factor visual.

El látigo con mango que hemos descrito anteriormente es lo que se conoce con el nombre de flogger. ¿Qué sería, entonces, el cats, el segundo tipo de látigo multicolas según la clasificación que anteriormente hemos propuesto? Fundamentalmente, el cats sería un flogger con menos colas (tendría solamente siete o nueve tiras) y un mango más largo. El cats (pero hecho con cuerdas y no con tiras de cuero) es el tipo de látigo que se usaba en la marinería británica para castigar a los díscolos y los rebeldes. Eso nos da la idea de que este tipo de látigo multicolas sirve para aplicar castigos más severos que los aplicados con el flogger. Para incrementar la intensidad del impacto producido por el cat suele emplearse un tipo de tira con un nudo en la punta.

Materiales del látigo multicolas

Los látigos multicolas pueden estar hechos con distintos materiales, aunque uno de los más apreciados son los látigos de cuero. El paracord, un material sintético, también es muy apreciado para realizar este tipo de látigos. El paracord es un tipo de cuerda de nylon de unos 4 mm de grosor que se utilizó inicialmente en el cordaje de los paracaídas estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial y que ahora es utilizado para elaborar material de montañismo.

Junto al paracord también las crines de caballo, el caucho o la red de pesca son materiales que llegan a utilizarse en la realización de los látigos multicolas.

El material estrella de los látigos multicolas es, sin embargo y sin duda, el cuero. Su facilidad de uso y la gran variedad de tipos de cuero existentes (la mayor parte de ellos extraordinariamente livianos) son dos de los argumentos principales de quienes eligen el cuero para sus látigos BDSM.

Los cueros livianos, hechos con piel de ciervo, cabra, conejo, oveja, etc. dejan una agradable sensación de calor en la piel, pero no la marcan, algo ideal para todos aquellos practicantes de sado a los que no les guste quedar marcados tras una práctica sado o BDSM. Estos látigos multicolas realizados con cueros livianos son ideales para ser utilizados por aquellas personas que se están iniciando en las prácticas BDSM. El único problema que presentan estos látigos de cuero es que requieren un mantenimiento muy cuidadoso. Estos cueros se ensucian fácilmente, ya que son proclives a absorber el sudor de la persona. También son muy sensibles a la combinación entre alta temperatura y baja humedad relativa. Esa combinación resulta muy dañina para el cuero, ya que lo reseca.

Los cueros más duros, por su parte, se utilizan en látigos multicolas para practicantes avanzados de sado o BDSM. Estos látigos multicolas están hechos con cuero de vaca, toro, caballo, etc.; es decir, con un tipo de cuero más rígido y fuerte que, a la vez, resuena mucho más cuando restalla sobre la piel de la parte sumisa.


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