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Dormitorio Bondage y moderación

La restricción física es la característica principal de los juegos BDSM. Se puede conseguir a través de alguna variedad de Bondage, incluyendo las ataduras de muñeca y tobillos, cadenas, collares, cuerdas, aparatos para impedir el movimiento de brazos o piernas, barras separadoras y equipos de suspensión. Todos estos elementos aportan al juego un intenso impacto visual y, gracias a ellos, la parte dominante puede disfrutar de la imagen de su pareja entregada a sus pies, en posturas humillantes. Al mismo tiempo, la parte sumisa puede disfrutar de la sensación de ser eróticamente explotada y controlada. Los principiantes del BDSM suelen proveerse de algún kit básico para introducirse en el juego y que contiene, normalmente, algunas esposas, un látigo o fusta y alguna venda.

Una opción aún mejor para que te inicies en el BDSM es que compres un sistema de retención que, de una manera discreta, se fija debajo del colchón de tu cama. Estos artilugios vienen generalmente con correas ajustables y tienen cuatro puntos para limitar el movimiento de la parte sumisa, por muñecas y tobillos. Estos sistemas dan cabida a una gran variedad de posiciones del cuerpo y los puedes encontrar fácilmente, tanto en los grandes sex-shops como en las tiendas on-line.

Antes de realizar una compra, te aconsejamos leer los comentarios de los usuarios on-line antes de que compres cualquier juguete sexual o producto. Fíjate también siempre en la composición del producto y en el lugar de fabricación del mismo. Tanto los productos fabricados en América del Norte como los fabricados en Europa son productos, en reglas generales, que cumplen todos los requisitos de seguridad y calidad necesarios para que puedas usarlos con total tranquilidad. Y piensa una cosa: las compras on-line suelen resultar mejor de precio, llegan más rápidamente de lo que crees y, habitualmente, son empaquetadas con gran discreción. Si tu vecino ve al mensajero con un paquete llamando a tu puerta difícilmente sabrá que lo que te trae es un artilugio para que ates a tu pareja a la cama (o ella te ate a ti).

Si, por cualquier motivo, no quieres invertir en un profesional que rehabilite y decore una habitación de tu casa para que pueda servir de escenario a tus juegos BDSM y tampoco quieres traspasar la puerta virtual de los sex-shops on-line, puedes improvisar una habitación de bajo coste, con sistema de retención bajo la cama, de la siguiente manera:

  1. Compra cuatro trozos de cuerda de algodón en alguna ferretería o en algún centro comercial. Si tienes una cama de gran tamaño, cada una de las cuerdas debe tener, aproximadamente, ocho metro de largo. El motivo de aconsejarte la cuerda de algodón es muy sencillo: la cuerda de algodón es suave y flexible, y, usándola, es mucho más difícil causar quemaduras en la piel. Por eso se usa, habitualmente, para manejar el ganado. Y piensa una cosa: si esa cuerda es capaz de resistir el empuje de un caballo desbocado, ¿tú crees que podrá sujetar a su pareja? ¿Y a ti?
  2. Fija los cuatro cabos de la cuerda con un nudo que los una a los cuatro.
  3. Retira el colchón de la cama y pon la cuerda en la parte superior de la estructura de la cama (sobre las láminas o el somier) con el nudo cuadrado en el centro. Lleva después cada una de las cuerdas hacia cada una de las esquinas de la estructura de la cama.
  4. Vuelve a colocar el colchón.
  5. Cada una de las cuerdas debe aparecer por cada una de las esquinas del colchón. Ahora, ya puedes atar o ser atado por muñecas y tobillos.

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