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¿Cómo ser una buena sumisa?

Hace un tiempo dedicamos en nuestra web un artículo destinado a recoger las reglas que forman parte de lo que podríamos llamar el decálogo del buen Amo. En esta ocasión queremos fijar nuestra mirada en la otra parte. Es decir: queremos recoger cuáles son los mandamientos que debe seguir una sumisa para poder ser catalogada como una buena sumisa.

El comportamiento de una buena sumisa debe fundamentarse sobre una serie de pilares básicos que son los que vamos a detallarte a continuación.

Respeto y sinceridad

El primero de ellos es el del respeto. Sin respeto no existe sumisión y la buena sumisa deberá, siempre y en todo momento, respetar a su Amo. La relación entre Amo y sumisa no debe sustentarse sobre el miedo. Tampoco sobre el abuso. El respeto mutuo será la clave de bóveda sobre el que se sostenga todo el andamiaje de una escena de dominación y sumisión. La buena sumisa respetará el esfuerzo de autocontrol del Amo, el cómo cada gesto y acción del Amo no va destinado a otra cosa que a proporcionar a la sumisa aquello que está buscando o, dicho de otro modo, que está deseando experimentar.

El segundo de los pilares básicos sobre los que debe apoyarse una buena sumisa para comportarse como tal es el de la sinceridad. La buena sumisa debe ser transparente para su Amo. Transmitir a un Amo las inquietudes, los miedos, los deseos o las dudas es el mejor instrumento que una buena sumisa tiene en sus manos para conseguir que el Amo le dé exactamente lo que desea y, por tanto, para conseguir que una relación de dominación y sumisión dé el resultado esperado y deseado. Si el Amo no conoce los deseos y los miedos de su sumisa podrá pecar tanto por defecto como por exceso a la hora de planificar y ejecutar las escenas.

Humildad e ideas claras

La buena sumisa, para serlo, debe ser, ante todo, humilde. Una buena sumisa no debe pensar que es la mejor sumisa que un Amo puede encontrar. Esa arrogancia puede arruinar cualquier relación D/s. Al revés, aunque parezca lo contrario, también puede suceder lo mismo. La relación D/s es cosa de dos. Y los dos deben conjuntarse para que la relación dé sus frutos. Ninguno de los dos es más que el otro.

La humildad es fundamental a la hora de reconocer los propios errores. Una buena sumisa (al igual que un buen Amo) debe saber que se ha equivocado y debe estar dispuesta a aprender de su error. Asumir la equivocación es el primer paso para encontrar las soluciones que sirvan para llevar a buen puerto una relación de dominación y sumisión. Asumir la equivocación, pues, es una de las virtudes que debe adornar a una buena sumisa.

Una buena sumisa debe, también, tener las ideas claras. ¿Qué significa, en el terreno de la relación de dominación/sumisión, tener las ideas claras? Tener las ideas claras en la relación D/s no es, como pudiera parecer a simple vista, saber de buenas a primeras dónde están los límites de lo que se está dispuesta a experimentar. Tener las ideas claras es asumir que el BDSM es un universo lleno de proposiciones y negociaciones. Antes de pronunciar un no rotundo, la sumisa debe valorar lo que puede aportarle o no lo propuesto por la otra parte. Las dudas y el desconocimiento pueden hacer que se rechace una experiencia que, de llevarse a la práctica, podría resultar muy placentera. En muchos casos, el decir que no a una experiencia nace más de la desconfianza hacia la otra parte que, en verdad, de una meditación que conduzca a esa respuesta. Y, como hemos visto, sin confianza la relación D/s no puede prosperar. La confianza es básica para que una relación D/s resulte fructífera y exitosa.

La buena sumisa debe saber escuchar. Una sumisa tiene, por supuesto, derecho a preguntar, a informarse, a saber (aunque sea de manera aproximada) cuáles son los planes que su Amo tiene reservado para ella. Pero ese derecho lleva de la mano una obligación: la de escuchar atentamente las explicaciones que su Amo le dé.

Obediencia y esfuerzo

La buena sumisa debe, por supuesto, saber obedecer. De todas formas, ¿qué sentido tendría una relación de dominación y sumisión si la sumisa no entrega su voluntad a su Amo? La obediencia debe ser entendida como un acatamiento absoluto de todas aquellas órdenes que se inscriban dentro de los límites que la pareja Amo-sumisa se hayan impuesto tras su negociación. Las órdenes que entren dentro del consenso deberán, pues, ser acatadas. Las que no entren dentro de él, ni siquiera deben ser dadas. El no extralimitarse de lo consensuado será una obligación para el Amo. Ningún buen Amo transgrede esos límites si no ha existido una negociación que haya servido para colocar los límites un poquito más allá de su emplazamiento inicial.

La buena sumisa lo será siempre a base de esfuerzo. El esfuerzo por aprender y mejorar identificará a la buena sumisa. Entre los esfuerzos que una buena sumisa debe realizar para rozar la excelencia como tal está el del conocimiento. La buena sumisa debe esforzarse por conocer a su Amo y, sobre todo, por conocer sus gustos y sus necesidades. Alcanzando dicho conocimiento, la buena sumisa habrá dado un paso de capital importancia para satisfacer las necesidades de su Amo y, por tanto, las suyas propias.

Otras reglas para la buena sumisa

La buena sumisa debe sustentar su comportamiento sobre los pilares comentados y, además, obedecer a las siguientes reglas:

  • La buena sumisa ni tiene nombre ni hará nada que no le sea ordenado por su Amo.
  • La buena sumisa deberá asumir toda recompensa, premio o, por el contrario, castigo, concedido o impuesto por su Amo.
  • La buena sumisa dará gracias a su Amo por todo lo recibido por él.
  • La buena sumisa deberá ser sincera con el Amo y, por ello, deberá confesarle todas las desobediencias que haya podido cometer.

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