BDSM, espejos y pornografía

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Los espejos pueden ser un magnífico elemento para incorporar a las escenas BDSM que lleves a cabo con tu pareja. Para adquirir la temperatura necesaria para iniciar esas escenas, tal vez os sirvan las que las productoras cinematográficas porno ponen a tu alcance.

Sexo y espejos

Los espejos pueden agregar un estimulante e increíble impacto visual a los juegos BDSM. El socio dominante puede colocar un espejo en la parte delantera de su sujeto sumiso para, así, poder ordenarle que observe en él de qué modo usa y abusa de su cuerpo.

Suspender a un sumiso de las muñecas del vástago de la ducha en el cuarto de baño puede servir para este tipo de juegos. El espejo está a la vista, ante el sumiso, y éste puede mirarse en él. En el dormitorio, por ejemplo, el sumiso puede ver su movilidad restringida si se coloca de pie y con los puños atados al picaporte de la puerta. Un gran espejo de tocador estratégicamente colocado puede servir para que este sujeto sumiso vea reflejado en él lo que el socio dominante hace con su cuerpo.

Para aprovechar plenamente la dimensión visual que aporta el espejo y deleitarse en su dominio, el macho dominante puede hacer que su sumisa femenina utilice una abrazadera de pezón o un vibrador tipo bala para su vagina. También puede servirse de un mando a distancia para estimular a su capricho a una sumisa cuya voluntad apenas contará para nada en dicha tarea. Quien tiene el mando a distancia tiene el poder, y el dominante lo utilizará a su antojo, haciendo vibrar el vibrador cuando lo desee. Ese poder debe servirle para retardar en la medida de lo posible, y casi de manera agónica, la gratificación del socio sumiso. Para ello puede alternar, al ritmo que crea conveniente, la realización del cunnilingus con la penetración vaginal con vibrador.

Una hembra dominante puede, también, obligar a su sumiso a ver cada momento de su “tortura” reflejado en un espejo que ella habrá colocado ante él. Es posible que quiera aplicar un anillo para el pene o un masturbador masculino que sirva para proporcionar a ese sumiso obediente y gozoso un placer extraordinario. También puede, la dominante, realizar una felación a su sumiso mientras ella misma se da placer con algún juguete erótico con los que, poco a poco, nos vamos familiarizando. Este espectáculo, desarrollado ante el espejo, puede hacer que el varón más frío se derrita o quiebre. Como puede hacerlo, también, el hecho de verse reflejado mientras es “torturado”. Que la mujer lo inmovilice y flagele o que, con el mando del látigo, golpee sus genitales puede ser una acción extraordinariamente excitante para el sumiso si la observa reflejada en el espejo testigo de su humillación y tortura.

La utilización de los espejos durante la práctica del juego erótico puede ser muy estimulante y puede servir para acrecentar la intensidad del placer, pero también hay que tener en cuenta la siguiente advertencia. El espejo puede tener un efecto contraproducente si quien se ve reflejado en él adquiere demasiada conciencia de su cuerpo y se fija demasiado en él. Esto puede lastrar el ritmo del juego y hacer que fracase. El espejo debe estar ahí para ayudar a excitarnos, no para que vayamos analizando, durante su transcurso, la estética de nuestro juego.
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La pornografía

Son muchas las maneras de las que la pornografía puede ser utilizada en los juegos BDSM. Un dominante puede forzar a su sumisa a contemplar porno, ya sea durante la realización de un acto sexual determinado, ya durante el orgasmo. Al hacerlo, puede estarse cumpliendo un fetichismo de voyeurismo. Los socios, al contemplar el porno, pueden hacerse a la idea de que están viendo a otra pareja mientras dicha pareja mantiene relaciones sexuales. Son muchas las parejas que, viendo porno, absorben ideas que luego podrán llevar a la práctica o adquieren el estado de ánimo necesario para el sexo. Una buena sesión de porno puede servir a estas parejas para ponerse a tono y para escenificar después lo visto. También puede servirles para poner un telón musical de fondo a su propia escena BDSM. Puede resultar muy estimulante follar mientras se escucha de fondo los sonidos de una buena película porno.

Hay que tener, sin embargo, una cosa en cuenta: no toda la pornografía es igual ni toda la pornografía está creada para ser gozada por hombres y mujeres. En gran medida, la pornografía está orientada para el placer masculino y eso hay que tenerlo en cuenta. Puede haber escenas que no gusten a la mujer. Esas escenas pueden ser pasadas rápidamente.

Los recién llegados al mundo BDSM deben tomar ciertas precauciones a la hora de buscar pornografía que contemplar en sus sesiones. Nuestro consejo es que busques entre las editoras profesionales de películas y tengas ciertas prevenciones con los vídeos on line. Hay mucho material hard-core circulando por la red y gran parte de dicho material puede resultar ofensivo para muchas parejas. La web puede mostrarte un visión del BDSM deformada en la que tengan cabida demasiado habitualmente la humillación o la degradación grave. Para evitar confusiones recuerda siempre algo fundamental y que debe guiar todo juego BDSM: el BDSM no tiene que ser bruto para ser bueno.
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