El papel del Tutor

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El Tutor, un guía imprescindible

Es difícil concebir el BDSM y las relaciones de dominio y sumisión entre un Amo y una sumisa sin contar con la participación de un Tutor. Para toda aquella mujer que intuye tendencias sumisas dentro de sí y que quiere aclararlas, el papel del Tutor es fundamental. El Tutor será para esta mujer que desea introducirse en el mundo BDSM una especie de instructor, un guía que la ayudará a descubrir la existencia o no de esa tendencia latente que parece querer aflorar a su personalidad.

El Tutor es, ante todo, un pedagogo. Cuando domina a la sumisa aprendiza, lo hace sólo con finalidad educativa. Por eso aconseja, no ordena. Por eso dirige y no domina. La dominación es tarea que corresponde al Amo, no al Tutor. No hay que confundir al uno con el otro. En la relación entre Amo y sumisa se busca que las necesidades de uno y otra sean satisfechas. Es más: se intenta educar a la sumisa para que se construya y se posibilite esa confluencia de satisfacciones. En la relación entre Tutor y sumisa, por el contrario, lo único que importa es que el Tutor ayude a la sumisa a buscar su tendencia en el BDSM. Aquí no importan para nada las necesidades personales del Tutor. Éstas deben ser satisfechas por su propia sumisa. La única función del Tutor respecto a la aprendiza es educarla en ese descubrimiento de sus tendencias latentes. Para ello puede resultar muy provechoso que la sumisa particular del Tutor, esa mujer para la que él es Amo, participe en la tutoría. Participando, la aprendiz de sumisa puede tener una visión más completa de lo que puede ser una relación entre Amo y sumisa. Además, la presencia de la sumisa del Tutor puede servir para garantizar que éste realice correctamente su tarea y que no se sirva de su situación psicológicamente dominante para abusar de algún modo de la aprendiza de sumisa.

Y es que en la relación entre el Tutor y la sumisa debe primar, ante todo y para que la tarea desempeñada por el Tutor dé sus frutos, la honestidad. Una tutoría no debe servir para que el Tutor consiga sexo gratis ni para guiar a la sumisa hacia el tipo de sumisión que más pueda satisfacer en el futuro las necesidades del Tutor. La honestidad del Tutor se muestra cuando éste busca descubrir la verdadera tendencia de la aprendiza de sumisa, cuando la forma al ritmo requerido por las características propias de ella y cuando intenta educarla de la manera más completa posible, enseñándole todas las modalidades del dominio y la sumisión, sin dejar a medias la tutoría.

La aprendiza de sumisa es una persona inexperta y, como tal, fácilmente manejable. Por eso es fundamental que la honestidad del Tutor lo sea a prueba de bombas. El Tutor no debe ejercer su tutoría abusando de sus conocimientos ni avasallando a la sumisa, sobre todo cuando se realiza la primera sesión de dominio y sumisión. La primera sesión BDSM será determinante para siempre en el ánimo y en la psicología de la aprendiz de sumisa. Conseguir la tranquilidad de la sumisa es prioritario para que ella pueda descubrir sus propias tendencias y sentirse anima a avanzar por los caminos del BDSM. Una exhibición avasalladora sólo puede servir para asustar a la primeriza y para hacerle rechazar de buenas a primeras todo un universo de experiencias y placer.

La tutoría BDSM

¿Cómo debe ser una Tutoría BDSM de una aprendiza de sumisa? En primer lugar, debería iniciarse adquiriendo los conocimientos teóricos básicos de la práctica BDSM. Para ello, nada mejor que disponer de un buen manual o de una guía on line de confianza en la que una aprendiza de sumisa pueda aclarar dudas, interiorizar conceptos, conocer las normas y rituales y familiarizarse con los protocolos propios del BDSM. Toda sumisa debería desconfiar de un Tutor que desde el principio quisiera llevar a la práctica los preceptos del BDSM. La práctica debe formar parte siempre de la parte final de la tutoría, nunca de sus primeros pasos.

Interiorizados los conceptos fundamentales del BDSM, habrá llegado el momento de realizar las primeras exploraciones para conocer las tendencias latentes en la sumisa. Aclarar si esas tendencias sumisas son verdaderas o fruto de una fantasía pasajera es fundamental para no dar pasos en falso ni aventurarse por un camino erróneo.

En este análisis de la tendencia sumisa hay que descubrir, por ejemplo, si se desea una sumisión a tiempo completo o si las tendencias sumisas son exclusivas o, por el contrario, se combinan con unos deseos difusos de ser, también y en algún caso, dominante.

Una vez aclarados todos estos conceptos habrá llegado el momento de presentar la aprendiza de sumisa en los círculos BDSM. El acudir a eventos BDSM servirá no sólo para que la sumisa neófita vaya adquiriendo nuevos conocimientos sobre lo que es y lo que no es el BDSM y para que vaya conociendo e interiorizando su perfil sumiso. También servirá para que la sumisa pueda conocer a su Amo.

En esta tarea de elección de Amo el Tutor debería participar de una manera más o menos activa. Él debería asesorar a la sumisa sobre, por ejemplo, cómo realizar un blog. O sobre cómo debe usar los foros y las redes de comunicación social en la búsqueda de Amo. O sobre de qué manera debe enfocar los anuncios publicitándose y en qué medios debe publicarlos para que el resultado sea el más óptimo posible.

Por muchos conocimientos que la sumisa haya adquirido durante su tutoría, nada mejor que la experiencia del Tutor y su conocimiento del universo BDSM para orientar y aconsejar a la sumisa en su elección de Amo y para servir de enlace de seguridad en sus primeras funciones con el Amo elegido. La posibilidad de encontrarse con un desaprensivo en la búsqueda de Amo nunca hay que descartarla y por eso siempre es preferible contar con la experiencia de un Tutor. El Tutor, una vez que se ha elegido Amo, debería convertirse en un amigo y confidente de primera mano, alguien en quien confiar las dudas que vayan saliendo a lo largo de la experiencia BDSM.


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