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Los riesgos de la torsión y la flexión

Durante el juego, la tentación de doblar la polla puede ser muy grande. En general, este giro o torsión suele aplicarse tanto al pene como a los testículos. Piensa una cosa: una polla dura es más fácil de lesionar que un pene blandengue y en posición de descanso. Lo mismo sucede con los testículos. Los cojones endurecidos e inflamados por el deseo son más fácilmente lesionables que los testículos alicaídos. Ten siempre eso en cuenta. Puedes sentirte invencible y todo poderoso con la polla dura, pero es precisamente entonces, en ese momento en el que parece no poder caber más sangre dentro de ella, cuando más daño puede sufrir.

Estiramiento de la piel o roturas

La energía propia del juego, esa energía que mana de la propia intensidad del deseo que se convierte en el amo de todo, puede significar que la piel se estire o tuerza más allá de lo conveniente. Esto es particularmente común con prepucios y escrotos, en aquellos puntos de tu organismo en el que hay un trozo de piel suelta. Si la lesión es menor, acostumbra a sanar por sí sola. Una compresa fría (ya lo hemos visto) puede ayudar a reducir la inflamación, al igual que puede ayudar a ello (aliviando también el dolor) el ibuprofeno. Las lesiones más importantes, lo hemos repetido reiteradamente, deben ser observadas y valoradas de inmediato por un médico. Quizás lo que sólo parece un daño superficial, al nivel de la piel, va más allá. Piensa que la piel estirada es más fácilmente punzable y dañable.

Torsión

Cuando estamos hablando de una lesión producida por una torsión podemos estar hablando de palabras mayores. Una torsión puede afectar a los conductos espermáticos, a los conductos deferentes, a los vasos sanguíneos que enlazan tus genitales con el cuerpo. Una torsión puede sobrevenir tras una intensa sesión de juego sexual, pero también puede devenir del ejercicio físico o, simplemente, de un mal gesto. Los síntomas serán considerados graves cuando al dolor lo acompañe la inflamación del escroto e incluso náuseas y vómitos. Un retorcimiento brusco del cordón espermático interrumpe el suministro de sangre al testículo. Si crees que te ha sucedido esto, no pierdas un minuto: acude al médico cuanto antes. Y, recuerda que, cuando acudas, debes ser completamente sincero con tu médico. Debes decirle cómo te has causado dicha lesión. No le ocultes nada. Tu salud y tu óptima y rápida recuperación están en juego.

Ruptura del cuerpo cavernoso

Esto es lo que comúnmente se conoce como “fractura de pene”. Ocurre cuando la túnica albugínea, la dura membrana que rodea el cuerpo esponjoso, se rasga o se rompe, bien debido a un duro golpe bien a que se ha doblado el pene en erección. ¿Cómo identificar esta lesión? No hace falta decirte que no hay hueso alguno en tu polla, pero la rotura del cuerpo cavernoso produce un ruido semejante al de un hueso al romperse. Cuando esto ocurre, no se produce un dolor inmediato, pero sí se produce una repentina pérdida de la erección. Y piensa una cosa: esa erección no volverá hasta que ese pene no haya sido operado. La ruptura del cuerpo cavernoso es una lesión grave. No dude ni un momento en acudir al médico. Y recuerda: tu polla, en estado de descanso, es fácilmente retorcible. Si intentas retorcerla (o que te la retuerzan) del mismo modo cuando la tienes erecta y llena de sangre, ándate con cuidado. Más allá de un nivel normal de torsión puedes estar jugando con juego. El muelle puede romperse y la reparación es ardua y puede dejarte demasiado tiempo fuera de combate. Precaución.


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