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Una sitofilia muy particular

Ya vimos en un artículo anterior de esta sección cómo había personas que habían convertido la fornifilia o conversión del cuerpo del otro en una especie de mueble en su fetiche de cabecera. Para esas personas, la fornifilia es la mejor manera de plasmar el dominio sobre el otro. Al cosificar su cuerpo, esas personas quedan reducidas a apenas nada: una mesa, un sofá, un reposapiés, una silla, una lámpara… Incluso hemos dedicado un artículo a la obra de Alva Bernadine, un fotógrafo caribeño que convertiría la fornifilia en tema principal de muchas de sus fotografías fetichistas. En aquel artículo destacábamos cómo pocos artistas han podido plasmar de manera tan acertada ese fetichismo en el que la persona sumisa queda convertida en un simple objeto destinado a embellecer y volver más funcional el espacio en que se mueve la persona dominante.

Cercana a la fornifilia podemos encontrar una práctica con claras connotaciones fetichistas en la que el cuerpo femenino queda, también, absolutamente cosificado. Esa práctica de la que hablamos se conoce con el nombre de nyotaimori o sushi corporal y consiste en convertir el cuerpo de la mujer (si fuera el del hombre hablaríamos de nantaimori) en una especie de bandeja sobre la que servir el sushi o el sashimi que se va a comer en una reunión. Estos alimentos deberán ser comidos sobre la piel desnuda de la persona.

En Occidente, en algunas fiestas privadas o en algunos restaurantes exclusivos que han ofrecido la posibilidad de practicar el nyotaimori (el Hadaka Sushi, restaurante ubicado en Hollywood, fue, seguramente el más célebre de todos) se ha introducido una pequeña modificación en la práctica del sushi corporal. En estos lugares, el sushi o los alimentos que iban a ser consumidos no se colocaban directamente sobre la piel de la persona, sino sobre hojas de plátano que, éstas sí, son colocadas sobre el cuerpo desnudo de la mujer que sirve de bandeja.

El nyotaimori está considerado un fetichismo incluido dentro del grupo de las sitofilias o food play, esto es, en el de aquellos fetichismos sexuales en los que se mezcla el erotismo y la comida. Entre las sitofilias, por ejemplo, podríamos encontrar aquellas prácticas que, orientadas a desembocar o no en el acto sexual, se fundamentan en el acto de impregnar el cuerpo de alimentos que pueden ir desde el chocolate a las natillas, pasando por la crema batida, el batido de fresa, la miel o el yogurt. La masturbación sirviéndose de la ayuda de una mazorca de maíz, una banana o un calabacín también se incluiría entre las prácticas sitofílicas.

¿Cómo practicar el shushi corporal?

Para practicar el nyotaimori o sushi corporal deben cumplirse varios requisitos. El primero de ellos es que la mujer que sirve de bandeja debe ser entrenada para permanecer absolutamente inmóvil mientras se desarrolla la práctica sexual. El segundo, que el cuerpo debe mostrarse completamente desprovisto de vello. Siendo una práctica heredada del Japón (se dice que las antiguas geishas podían convertirse en excelentes bandejas para practicar el nyotaimori), la eliminación del vello púbico se hace absolutamente imperativa. La exhibición de dicho vello ha sido tradicionalmente considerada por los japoneses un acto sexual.

Otro de los requisitos indispensables para practicar el nyotaimori o sushi corporal es, qué duda cabe, la absoluta limpieza del cuerpo que va a servir de bandeja para servir el sushi o el sashimi al comensal o comensales que vaya o vayan a participar en ese acto de claras resonancias fetish. Para ello, la mujer que va a servir de bandeja debe ducharse con un jabón especial, desprovisto de todo tipo de aroma. Un aroma cualquiera introduciría un factor de impureza en la degustación de los sabores de los alimentos que fueran colocados sobre el cuerpo de la mujer. Los alimentos degustados mientras que se practica el sushi corporal deben ofrecer su propio sabor y una temperatura que será la resultante de su propio frescor combinado con la temperatura del cuerpo femenino que sirva de bandeja. Para que éste pueda mantener durante más tiempo la frescura a la que debe ser consumido el sushi se recurre, durante la ducha, a un recurso que puede sonar a chapucero pero que acostumbra a resultar efectivo: el de finalizar la ducha con un buen chorro de agua fría.

Durante un tiempo empezaron a proliferar en Occidente y en muchos puntos de Oriente los restaurantes que ofrecían el servicio de nyotaimori. Muchos tuvieron que cerrar. La reacción moral contra ellos fue, en muchos casos, furibunda. En China, sin ir más lejos, se prohibió por ley. Para las autoridades chinas, la práctica del sushi corporal es un “insulto a la calidad moral de las personas”. En los establecimientos públicos en los que, en Occidente, puede seguir practicándose el nyotaimori, hay que ajustarse a unas normas estrictas de comportamiento. Una de ellas, fundamental, prohíbe dirigirse con la persona que sirve de bandeja. Tampoco se la puede tocar ni decir algo que pueda resultar insultante para ella. Qué duda cabe que tampoco se la puede pellizcar con los palillos.

En cualquier caso, el nyotaimori siempre puede ser una práctica que la pareja puede emplear para dar un poco de sabor a su vida sexual.


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