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Hasta la campanilla

Una práctica sexual idónea para introducir en una sesión BDSM es la de la garganta profunda, esto es, aquélla en la que la persona sumisa se vea obligada, para rendir pleitesía a su Amo, a meterse el pene de éste entero en la boca y a realizar una felación profunda y completa. Esta práctica puede ser una maravillosa manera de plasmar esa adoración y esa voluntad de proporcionar placer al Amo que tan bien puede sentarle a una escena BDSM. Esta práctica puede ser, también, una especie de pequeña tortura. Y es que no hace falta tener un pene de 20 cm para que la sensación derivada de la práctica de la garganta profunda pueda resultar desagradable para quien deba llenar su boca con todo ese trozo de carne endurecida que, en un enloquecido afán trepanador, parece querer entrar más y más adentro

La culpa de esa sensación de incomodidad que se plasma muy gráficamente en lo que se conoce como arcada hay que achacársela a la epiglotis. La epiglotis es un cartílago con forma de lengüeta que cubre la entrada a la laringe. Gracias a ella, los alimentos no entran ni en la laringe ni en la tráquea. Hay una zona situada entre la epiglotis y la campanilla que recibe el nombre de bucofaringe o faringe media y que es, precisamente, donde se aloja la punta del pene cuando se realiza una felación hasta el fondo. Lo normal es que, al llegar ahí la punta del pene, la garganta de la persona que lo está devorando reaccione con el movimiento reflejo de la arcada. Para evitarlo, nada mejor que entrenarse en la práctica de la siempre excitante (sobre todo para el hombre) garganta profunda.

Entrenando para la felación profunda

Un modo de entrenarse para practicar la garganta profunda es utilizando un dildo flexible suficientemente lubricado. Una vez introducido en la boca, hay que orientar el dildo para que la punta del mismo toque el velo del paladar. Acostumbrarse a dicha sensación es fundamental a la hora de aprender a controlar el vómito. Para controlar ese reflejo (natural en la inmensa mayoría de las personas) hay que realizar el gesto de tragar.

Como en todo entrenamiento, repetir los pasos anteriores resulta imprescindible. Sólo a partir de la repetición podremos saber cuándo aparece el reflejo del vómito y, sabiéndolo, podremos aprender a controlarlo. Nos daremos cuenta de que, cuando el pene llega a lo más hondo de nuestra boca, nuestra salivación aumentará de manera natural.

Una vez hayamos aprendido a controlar el reflejo del vómito provocado por el hecho de que la punta del dildo nos toque el velo del paladar, podremos dar el segundo paso para aprender a realizar correctamente (y soportar) la garganta profunda. Ese segundo paso consistirá en conducir el dildo hasta la faringe media. Para que el dildo llegue hasta ese punto hay que inclinar la cabeza hacia atrás para buscar la alineación correcta de la faringe. Abrir hueco a la entrada del dildo pegando la lengua hacia abajo es, también, muy importante a la hora de llevar a la práctica la garganta profunda.

La introducción del dildo hasta el fondo de la garganta no debe realizarse de manera brusca ni apresuradamente. Llegado ahí, lo más importante es aprender a controlar la respiración. Inhalar aire profundamente antes de introducir el dildo es la clave del éxito. Una vez haya que volver a tomar el aire, hay que retirar un poco el pene del fondo de la garganta (sin sacarlo de la boca) e inhalar por la nariz. Una vez se haya inhalado puede volverse a introducir el pene hasta el fondo. La repetición de este proceso tantas veces sea necesario será lo que nos convierta en maestros o maestras de la práctica de la garganta profunda. Lógicamente, un resfriado puede arruinar la posibilidad de efectuar una buena garganta profunda. Con la nariz congestionada y la garganta taponada por una buena polla erecta es bastante complicado respirar.

La hora de la verdad

Lógicamente, pasar del mero entrenamiento con un dildo de silicona a tragarse hasta el fondo un pene de verdad será siempre una experiencia muy excitante. Cuando se entrena, el control sobre el dildo es absoluto. Esto no siempre sucede cuando se realiza una felación profunda a un pene de verdad, sobre todo cuando esta felación forma parte de una escena BDSM. El propietario del pene, que en este caso es el Amo. Es él quien realiza sus propios movimientos (es probable que tú estés atada o sometida a otro tipo de inmovilización) y éstos pueden dificultar la práctica de la garganta profunda. Buscar una postura que permita la máxima comodidad para quien debe tragar el sable de carne y que el Amo sea consciente de que es fundamental que el pene no se introduzca en la boca de la sumisa de una forma demasiado brusca son dos principios que, a la hora de realizar la garganta profunda, hay que tener muy presentes.

Lubricar bien el pene y realizar los movimientos anteriormente explicados es la base para realizar correctamente una excitante y siempre llamativa garganta profunda. Esta debe realizarse, al principio, lentamente. Será la práctica la que permita incrementar el ritmo de entrada y salida del pene dentro de la boca. En este punto, la coordinación entre Amo y sumisa es fundamental.

La finalización de esta experiencia altamente erótica dependerá de los gustos de cada cual. Esos gustos habrán delimitado los términos en que se haya establecido el pacto. Habrá quien no deseará sentir para nada la lluvia blanquecina y ardiente del semen eyaculado sobre parte alguna de su cuerpo, habrá quien elija una eyaculación facial o corporal que le deja viciosamente estucada de semen y habrá, también, quien deseará tragar hasta la última gota del fruto de esa práctica que debe su nombre a una película porno estadounidense estrenada en 1972: Garganta Profunda.

¿A qué grupo perteneces? ¿Has probado todas estas experiencias para desechar de buenas a primeras alguna de ellas? Piensa que, introducido el pene hasta esas honduras de la garganta, ni la textura ni el sabor del semen serán perceptibles y éste caerá esófago abajo, dejando en tu interior la firma de tu sumisión. Eso, seguramente, complacerá mucho a tu amo. Será muy probable que te premie por esa entrega como a ti más te guste ser premiada.


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