Atadura de tetas

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Atar el seno

La teta figura en lugar preferencial entre los gustos eróticos masculinos. Una teta es algo más que un simple órgano. Es el símbolo perfecto de lo femenino. Es la feminidad hecha órgano. Por eso juega un papel fundamental en todo tipo de relación erótica, también en todas aquéllas en las que las prácticas entran de lleno en el territorio del BDSM. Dentro de los amantes del BDSM, los fanáticos del bondage no suelen escapar al influjo de la teta. Por eso convierten su atadura en parte importante de sus juegos.

La atadura de tetas puede tener una triple motivación. Puede ser que quien elija atar las tetas lo haga por motivos estéticos. O también puede suceder que la atadura de tetas será una preparación o un complemento de otro tipo de torturas. O, finalmente, puede suceder que la atadura de tetas se realice como práctica estrella y autónoma del juego BDSM.

La atadura de tetas puede realizarse con diferentes materiales. Que lo más habitual sea realizarla con cuerdas no quiere decir que no pueda hacerse con gomas elásticas, bridas de PVC, vendas, plástico para envolver alimentos o cinta aislante, por ejemplo.

La utilización de todos estos elementos debe servir para cambiar la posición, elevación, forma o turgencia de las tetas. Apretarlas entre sí, intentar hacerlas desaparecer con un vendaje compresivo, envolviéndolas para dejar sólo el pezón al aire… son muchas las opciones que tenemos a la hora de atar las tetas dependiendo de la finalidad que queramos dar a esa atadura.

Seguridad al atar la teta

Para atar una teta suele hacerse imprescindible la compresión de su base. Esta compresión, que permite ofrecer una visión más excitante del pecho femenino (que aparece más hinchado) debe realizarse con el mayor cuidado. Saber cómo realizarla es fundamental para evitar algún tipo de lesión.

Conocer la anatomía de la teta es fundamental para evitar dichas complicaciones. La teta posee dos sistemas circulatorios. Uno de ellos es el sistema sanguíneo; el otro, el linfático. La mayor parte de la teta está regada por capilares sanguíneos. Éstos son alimentados por tres arterias: la axilar, la torácica interna y las intercostales. Todas ellas llegan a la teta por su base. Constreñir esta parte en exceso puede cortar el flujo sanguíneo. Como en cualquier otra parte del cuerpo, el corte del flujo sanguíneo puede producir una isquemia y, con ella, una necrosis de los tejidos celulares. La necrosis de los tejidos celulares no es otra cosa que la muerte de las células. Para impedirla hay que controlar la presión de las ligaduras y el tiempo de exposición.

En el caso de la teta, el tiempo que debe permanecer la atadura debe ser menor que en otros casos. ¿Por qué? Porque la anatomía de la teta, el hecho de que, en su mayor parte, esté formada por tejido adiposo (grasa), exige que sea así. Este tipo de tejido posee una circulación sanguínea más pobre que la existente en otro tipo de tejidos. ¿Qué quiere decir esto? Que el riego sanguíneo tarda más en recorrerlos. Lógicamente, no tarda en mismo tiempo en oxigenarse una teta pequeña que una grande. Esto hay que tenerlo en cuenta la hora de calcular el tiempo que la teta debe permanecer atada. De 10 a 15 minutos parece un tiempo prudencial, pero éste podrá variar, también, dependiendo del nivel de presión ejercido por la cuerda sobre el seno. Si podemos introducir el dedo entre la cuerda y la teta, el tiempo de exposición puede ampliarse en 15 minutos. Otros 15 minutos podrán añadirse si se da el caso de que pudiéramos introducir dos dedos entre la cuerda y el seno.

Más allá de las indicaciones temporales y las cifras fijas de exposición, es importante extremar la atención y vigilar atentamente cualquier cambio de tonalidad o de temperatura del pecho atado. Las indicaciones vocales de la persona cuyas tetas están siendo atadas deben servir también para determinar qué tiempo debe permanecer la teta atada.

Cuerdas para atar las tetas

Para realizar una correcta atadura de las tetas hay que emplear una cuerda adecuada a tal fin. La variedad de cuerdas que pueden encontrarse en el mercado es muy amplia. Cáñamo, yute, poliéster, algodón… Cada persona tiene sus propios gustos: hay quien las prefiere tratadas y hay quien las prefiere sin tratar, hay quien las quiere teñidas y hay quien las prefiere sin teñir. Sí es importante escoger una medida adecuada. Un diámetro de entre 6 y 8 mm sería la medida idónea para realizar una buena atadura de tetas.

Cada teta exige un tipo de atadura distinto. El tamaño, lógicamente, influye. Y también la forma. Si la persona cuyas tetas tienen que ser atadas se inclina hasta que sus pechos cuelguen, siempre resultará más sencillo atarlos. Una vez apresadas, hay que decidir qué tipo de nudo se realiza a las mismas.

Se puede, por ejemplo, rodear el torso con varias vueltas de cuerda y después seguir envolviendo por encima de las tetas para pasar cada cabo de la misma desde la espalda por encima del hombro para pasarlos después entre las tetas, por debajo del torso. Una vez hayan pasado por ahí y se haya apretado convenientemente, hay que llevar cada cabo de cuerda hacia el hombro contrario para, finalmente, anudarlos por detrás.

Si quieres ocultar las tetas basta con que busques una cuerda muy larga para dar muchas vueltas al torso. Antes de dar estas vueltas al torso hay que hacer que la persona que va a ser atada tome aire para, así, evitar que la atadura pueda crear problemas respiratorios. Este tipo de atadura te permite la opción de dejar los pezones atrapados entre dos vueltas de cuerda. Unos pezones al aire siempre pueden ser una buena opción de entretenimiento y pueden abrir un abanico de opciones a quien tiene a la tortura de tetas entre sus prácticas BDSM preferidas.


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