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La tentación de ocultarse y ser otro

¿Qué mejor que el anonimato que nos brinda una máscara o un antifaz para liberarnos de los tabúes que la sociedad nos puede haber impuesto y que nos impide disfrutar al cien por cien de nuestra sexualidad? Pero la máscara no sirve sólo para ocultar. Es útil, también, para dar la apariencia de ser otro. Con ese motivo se usaba en el teatro clásico griego y es por eso por lo que la máscara ha estado unida indisolublemente a la historia del teatro.

En el BDSM, la máscara ha jugado desde siempre un papel fundamental. En los juegos de dominación y sumisión, por ejemplo, y más allá de la ayuda que pueden prestar al realizar un determinado juego de rol, una máscara o un antifaz puede servir para despersonalizar a un sumiso, pero puede, también, adquirir una cierta función fetichista.

Veamos a continuación algunos de los tipos de máscaras más habituales en el universo BDSM:

  • Máscaras y antifaces ciegos. Este tipo de máscara para BDSM tiene como objetivo principal el privar del sentido de la vista al sumiso o sumisa. Viéndose privados de este sentido, el sumiso o la sumisa agudizarán otros sentidos (intentarán, por ejemplo, captar el más mínimo sonido y adivinar la significación del mismo), lo que provocará una sensación de incertidumbre y misterio que resultará muy estimulante. Gracias a las máscaras y antifaces ciegos, la excitación y el deseo aumentarán y la práctica BDSM resultará mucho más rica. Una banda ancha que cubra los ojos como un antifaz para dormir puede cumplir a la perfección la función requerida para este tipo de prácticas.
  • Máscara y antifaces con aberturas para la visión. Este tipo de máscaras para la práctica del BDSM aportan un toque de sofisticación al juego. Son excitantes y sensuales (imaginemos un baile de máscaras venecianas) y, al mismo tiempo, permiten observar las sensaciones y expresiones de quien nos acompaña en nuestro juego.

Las capuchas para BDSM

Las capuchas son unos de los tipos de máscaras y antifaces para BDSM más valoradas. Deben utilizarse con cuidado, pero pueden resultar muy útiles a la hora de intensificar tanto las emociones como las sensaciones experimentadas por un sumiso o una sumisa en una práctica BDSM.

Las capuchas para BDSM tienen una marcada connotación fetichista y por eso son un complemento muy buscado por todos aquellos que quieran realizar determinadas prácticas. Las capuchas para BDSM, por ejemplo, sirven para potenciar la privación sensorial. En este caso no es sólo el sentido de la visión el que es anulado. También se restringe el del oído o el del habla.

La capucha para BDSM es, también, un complemento de mucha utilidad cuando se quieren combinar los juegos de dominación y sumisión con la exhibición pública. La capucha sirve para resguardar la identidad, algo que puede ser de mucha utilidad, por ejemplo, para aquel sumiso que quiera ser paseado por la calle como si de una mascota perruna se tratara.

La capucha para BDSM puede ser utilizada también por la parte dominante del juego para, gracias a ella, causar misterio, morbo, respeto o, directamente, para ocultar una posible inseguridad en el inicio del juego.


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