La karada

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De entre las tres ataduras básicas del shibari hay que destacar la karada. Vistosa y fácil de hacer, la karada es una buena opción de atadura para todos aquellos que están iniciándose en las técnicas shibari.

Como buena muestra del shibari que es, la finalidad de la karada no es exactamente inmovilizar el cuerpo (aunque, dependiendo del momento, y de la longitud de la cuerda podemos, como veremos más adelante, atar a la sumisa a un poste, a la cama o a un lugar semejante), sino hacerlo lucir de una manera especialmente erótica. Cuando se intenta realizar esta atractiva atadura erótica lo que se persigue es embutir el cuerpo de la persona sumisa en un arnés de cuerdas formado por diamantes repetidos (o hishis) que van desde la parte superior a la parte inferior del cuerpo.

Para realizar la karada hay que utilizar una sola cuerda de unos 9 o 10 metros de longitud y seguir los siguientes pasos:

  1. Se dobla la cuerda en dos, se realiza un nudo que deje un bucle tras el cuello de la sumisa, y se pasa la cuerda alrededor del cuello, dejándola colgar hacia delante. Cada uno de los cabos de la cuerda deberán caer a cada lado del cuerpo.
  2. Se deben realizar una serie de nudos que deben coincidir sobre los siguientes puntos de la anatomía de la sumisa: justo por encima de los pechos, entre los pechos, a medio camino entre el anterior y el ombligo y entre el ombligo y la vagina. A estos nudos, si se desea aumentar la estimulación que la cuerda pueda ejercer sobre el cuerpo pueden añadirse dos nudos más. El primero de ellos debe incidir sobre el clítoris; el segundo, sobre el ano.
  3. Se debe pasar la cuerda entre las piernas (esto permitiría crear los dos últimos nudos señalados en el punto anterior), subirla, a lo largo de la columna vertebral, espalda arriba, y hacer pasar sus dos extremos por el bucle del cuello.
  4. Una vez pasada la cuerda por el bucle del cuello se deberán separar sus extremos y se deberán traer sobre el tórax, uno a cada lado, justo por debajo de los pechos.
  5. Los dos extremos de la cuerda deberán pasar bajo la misma, cruzándose, para ir hacia la espalda, donde se hará un nudo.
  6. Hecho lo anterior, deberemos realizar, de nuevo, la operación anterior tantas veces como sea necesario para cubrir toda la parte del tronco.

Si, al finalizar los pasos anteriores, disponemos de cuerda suficiente, podemos optar por atar a la persona sumisa a un poste o a una cuerda o, en su defecto, podremos atar sus manos, sus pies, sus brazos o sus piernas.


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