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El fetichismo travesti y la homosexualidad

¿Es fetichista transvestista el homosexual que se viste de mujer? No. El fetichista travesti no es un homosexual reprimido que busque la excusa del disfraz para dar rienda suelta a sus impulsos más íntimos. Tampoco tiene por qué ser un bisexual. El fetichista transvestista no quiere, en ningún caso, identificarse con el otro sexo ni convertirse en él. No es un hombre que quiere convertirse en mujer o una mujer que quiere convertirse en hombre. Sólo quiere vestir sus ropas porque el tocar y acariciar dichas prendas de ropa sobre su propio cuerpo le ocasiona una importante excitación. Una vez calmada y saciada dicha excitación, una vez alcanzado el orgasmo y con la excitación en retirada, lo más normal es que el fetichista travesti desee quitarse la ropa cuanto antes puesto que ésta ya ha cumplido la función para la que había sido utilizada.

El hecho de sentir las prendas sobre el propio cuerpo o contemplarlas sobre uno mismo en el espejo puede ser el camino necesario que el fetichista transvestista necesita para masturbarse o para sentirse especialmente excitado para hacer el amor con su pareja. Por supuesto, la pareja debe entender y respetar la orientación fetichista del travesti ocasional si quiere beneficiarse de la intensidad sexual que el fetichista puede desplegar si se transige con sus “caprichos” fetichistas.

Que el fetichista travesti no sea estrictamente homosexual no quiere decir que no haya mantenido alguna vez en su vida alguna clase de actividad de tipo homosexual. Puede ser masturbarse mutuamente con un amigo, por ejemplo. De hecho, el fetichista travesti es fácilmente excitable, tiene una libido más sensible que el resto de las personas, se masturba un mayor número de veces y es un gran consumidor de productos pornográficos. En ocasiones, el transvestismo fetichista es una etapa del avance hacia el transexualismo.

Este consumo elevado de pornografía por parte de los fetichistas transvestis tiene que ver con el acusado voyeurismo o escoptofilia de muchos de ellos. Contemplar a otras personas haciendo el amor puede resultar muy estimulante para algunos de estos fetichistas. Otros, por el contrario, pueden ser más proclives a mostrar sus genitales en público. El exhibicionismo es, en ellos, un factor que podría fácilmente asociarse al gusto por lucir prendas del sexo contrario. Según los estudios, otro de los aspectos sexuales asociados a algunos de estos fetichistas es el masoquismo. Al parecer, esta asociación de dos parafilias es bastante habitual en determinados casos.

Ropas para travestis

El fetichista travesti suele escoger una serie de ropajes muy especiales para vestirse. En algunos casos puede haber prendas o adornos que, de manera indefectible, deben figurar en el vestido para que cause el efecto excitante necesario sobre el fetichista. En muchos casos, los ropajes elegidos por los hombres para vestirse de mujer son ropajes propios de la iconografía más estandarizada de la prostitución. Es decir: el hombre no se está disfrazando de una mujer cualquiera; se está disfrazando de prostituta.

El fetichismo travesti puede ser parcial o completo. En el primero, sólo se usa una determinada prenda. Una determinada minifalda puede servir para este tipo de fetichismo. En el segundo, la transformación es total. Aquí tiene cabida el maquillaje, la adopción de gestos y la adquisición de guardarropas completos y variados que permitan innovar en el disfraz. Coleccionar picardías, corsés, medias, ligueros, etc. suele ser una gran afición de los fetichistas del travestismo.


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