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Realismo sucio fotográfico

El término dipoplia hace referencia a lo que comúnmente conocemos como visión doble, es decir: la percepción de dos imágenes de un único objeto. La dipoplia puede ser horizontal, vertical y diagonal, y siempre debe ser tratada cuanto antes pues tras ella pueden esconderse problemas tales como un aneurisma, la esclerosis múltiple, un tumor o la encefalopatía de Wernicke.

Ese tipo de visión se convirtió en su día en fuente de inspiración para uno de los fotógrafos más originales e inquietantemente seductores que se han acercado al universo del bondage: Alec Dawson. Nacido en Ciudad de México en 1975, Dawson se acercó a la fotografía de forma amateur. Graduado en Ingeniería Civil por la Universidad de California, el de ingeniero consultor ha sido su principal profesión desde entonces. La fotografía, para él, ha sido una especie de hobbie, una pasión que le ha permitido no sólo crear una obra muy personal y fácilmente reconocible sino también realizar numerosas exposiciones y pronunciar múltiples conferencias en todo el mundo.

Más allá de las diferentes exposiciones realizadas en diversos puntos del mundo, internet se ha convertido en una fantástica ventana para Alec Dawson. Desde ella, este fotógrafo personalísimo y autodidacta ha podido mostrar su obra al mundo. ¿Cómo es esa obra? Los expertos comentan que la obra fotográfica de Alec Dawson está inspirada directamente en la obra de Gregory Crewdson, un reconocido fotógrafo estadounidense caracterizado por la realización de fotografías de marcado carácter surrealista y en la que acostumbran a mostrarse escenas muy elaboradas y ambientadas en hogares y vecindarios norteamericanos.

Sin duda, el paralelismo existente entre las obras del formado Crewdson (estudió fotografía en la Universidad del Estado de Nueva York y Bellas Artes en Yale) y del autodidacta Dawson es más que evidente. Basta contemplar dos fotografías de estos fotógrafos para constatar cómo la huella de Gregory Crewdson está muy patente en toda la obra de Alec Dawson.

Tanto en la obra de Crewdson como en la de Dawson se utiliza una iluminación típicamente cinematográfica para iluminar unas escenas que dejan traslucir siempre algún tipo de drama emocional y en las que la soledad y el fracaso parecen tiznarlo todo. Muchos autores han dicho que la obra fotográfica de Alec Dawson podría incluirse en lo que se ha conocido como “realismo sucio” o “dirty realism”, una corriente literaria que, allá por la década de los setenta, fundaran autores como Raymond Carver, John Fante, Charles Bukowski o Richard Ford. Esta corriente literaria escogió a seres vulgares y corrientes con vidas absolutamente convencionales para convertirlos a protagonistas absolutos de sus cuentos y novelas y son también personajes de este tipo los que aparecen en las fotografías de Alec Dawson. El fotógrafo mexicano-estadounidense intenta mostrar en sus obras ese sentimiento de soledad, ese desarraigo de uno mismo que en ocasiones acecha a un ser humano que parece vivir alejado de sus propios pensamientos y de su propia manera de sentir y de emocionarse. Las mujeres desnudas en actitudes cotidianas de las fotografías de Alec Dawson simbolizan un poco eso: el cómo una persona puede sentirse absolutamente sola pese a estar rodeada de toda la familia.

Dipoplia y Nocturna

Para representar esa sensación de abandono y esa soledad demoledora, Alec Dawson se ha servido fundamentalmente de dos medios expresivos para realizar su obra. Uno de ellos, utilizado en su colección de fotos Dipoplia, es la utilización de imágenes de cuerpos desnudos de mujer divididos y solapados sobre sí mismos en escenografías en ruinas. El cuerpo desnudo de una mujer en una fábrica abandonada se convierte en un símbolo visualmente impactante y terriblemente efectivo de esa sensación de abandono y soledad que Alec Dawson quiere plasmar en sus obras. Mirando una de estas fotos dipóplicas de Alec Dawson es inevitable pensar en la dualidad que habita en cada persona y en el cómo en ocasiones las personas no somos otra cosa que el fantasma de nosotros mismos, una sombra que carga por obligación sobre sus espaldas con la mochila de los sueños frustrados y los restos mortales de una esperanza que un día murió de inanición.

El otro medio expresivo utilizado por Alec Dawson para plasmar esa soledad y esa sensación de abandono es el de recurrir a la escenografía nocturna para, en ella, mostrar sus mujeres desnudas o semidesnudas. Estas escenas nocturnas fotografiadas por Alec Dawson (escenas en las que se ven preferentemente a mujeres realizando cosas cotidianas) forman la colección titulada Nocturna.

Entre todas las imágenes que forman la llamativa obra fotográfica de Alec Dawson hay un buen puñado de ellas en las que el bondage adquiere una significación especial. La mujer desnuda y atada adquiere en las fotografías de Alec Dawson una apariencia inquietante. En las fotografías bondage de este Alec Dawson, el bondage no se nos aparece como una práctica destinada al gozo y al placer visual. Siendo así, el bondage en la fotografía de Alec Dawson no es estrictamente bondage o, cuanto menos, no lo es en el mismo grado en que lo es en la fotografía de otros artistas que, como Nobuyoshi Araki o Hikari Kesho, se han acercado al universo bondage para convertirlo en materia más o menos preferencial de su obra fotográfica. Pese a ello, hemos seleccionado a Alec Dawson para protagonizar un artículo de esta sección de infobdsm.com dedicada al bondage por dos motivos. Uno es el innegable atractivo visual de las imágenes bondage de Alec Dawson. Otro, el invitar a hacer una meditación sobre cómo una misma imagen (una mujer desnuda y atada con ataduras bondage) puede provocar, dependiendo de cómo sea esa imagen, dos sensaciones absolutamente distintas y, en algunos casos, contrapuestas.


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