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Dogtraining: con o sin máscara

Es uno de los fetichismos que, en los últimos años, ha ganado más adeptos. No es difícil encontrar eventos fetish en los que el dogtraining o entrenamiento de nuestra mascota humana se convierte en el protagonista absoluto de los mismos. Fetichistas vestidos de perros que acompañan a sus manos participan en estos eventos en los que la parte sumisa de la pareja (esto es: la que se convierte en cachorro o perro) cambia incluso su nombre para, de ese modo, conseguir una animalización más correcta. Que Juan se convierta en Toby o que Felipe ladre contento cuando su amo le llame Snoopy ayudará a que el juego de dogtraining se desarrolle de la mejor manera posible.

Existen múltiples formas de practicar el dogtraining. Hay personas a las que les gusta utilizar todos los complementos necesarios para distinguir el momento en el que ya están convertidos en perro o aquél en el que aún no han traspasado la frontera. Otras, por el contrario, se contentan con poseer simplemente un collar de paseo. La segunda opción, sin duda, es más cómoda, sobre todo si a la persona que se ha convertido en animal le entra sed o tiene hambre. Una vez iniciado el juego, y como es habitual en toda práctica BDSM, debe existir una palabra de seguridad pactada entre la parte que hace de perro y la parte que hace de dueño o amaestrador. Establecida dicha palabra, ya pueden empezar los juegos entre el cachorro y su dueño.

Tipos de juegos dogtraining

Lo primero que hay que tener en cuenta al practicar el dogtraining es que al cachorro, por su propia naturaleza de cachorro, le encanta jugar. ¿Qué juegos podemos, entonces, practicar con él? Veamos algunos de ellos:

  • Uno de los juegos dogtraining que no pueden faltar en los amantes de este tipo de fetichismo es el de dar un paseo juntos, al aire libre, amaestrador y cachorro, dueño y perro. Para practicar este juego es imprescindible que la mascota vaya provista de un complemento tan útil como imprescindible: unas gruesas rodilleras que impidan que la mascota se deje las rodillas al arrastrarlas por el suelo.
  • Lanzar un objeto. Quien tiene un perro lo ha hecho alguna vez. Los que no lo tienen, lo han visto sin duda alguna vez en la vida bien sea en el parque, bien en el campo, bien a orillas de la playa. El acto es muy simple: se lanza un objeto y quien hace de cachorro corre a buscarlo. Este juego de dogtraining puede resultar muy cansado, sobre todo si tenemos en cuenta que quien hace de cachorro deberá correr a cuatro patas hacia dicho objeto. Una variación de este juego sería la de esconder un objeto en un recinto pequeño (por ejemplo, un cuarto de casa) y ordenar al cachorro que lo busque.
  • La práctica de esconder algo para que el cachorro lo encuentre puede proporcionar muchas posibilidades de diversión al practicante de juegos dogtraining. Una modalidad de los mismos sería la de hacer oler al cachorro algo que posea un olor penetrante y, a continuación, esconderlo para que éste lo encuentre. Para practicar este juego dogtraining se puede empezar por espacios geográficos pequeños para, finalmente, ir aumentando la superficie del espacio en el que el objeto “marcado” por el olor puede ser escondido.
  • El olfato debe desempeñar también un papel fundamental en un juego dogtraining consistente en distinguir objetos mediante el olfato. Al practicar este juego hay que aceptar una limitación: el olfato del ser humano no está tan desarrollado como el del perro. Nuestro cachorro, pues, no tendrá el olfato de un cachorro real. La práctica de este juego dogtraining servirá, en cierta medida, para estimular y desarrollar dicho olfato. Utilizar un olor distintivo para el Amo servirá para hacer que la identificación del mismo por parte de la mascota y a partir del olor sea mucho más sencillo.
  • Localizar al propietario. Este juego de dogtraining puede resultar muy divertido y, dependiendo cómo se juegue, tremendamente sexual. La base es sencilla: se le vendan los ojos al cachorro y se le obliga a reconocer a su amo entre varias personas. Olfatear los pantalones de los presentes puede ser uno de los sistemas que el cachorro emplee en este juego dogtraining para reconocer a su propietario. Seguro que tu picardía te hace pensar en otros y más lujuriosos sistemas de reconocer al propietario. Después de todo, el dogtraining no es una práctica de reglas estrictamente estipuladas. No hay necesidad alguna de que la práctica sexual forme parte de los juegos dogtraining, pero, por otro lado, no hay nada que prohíba su inclusión.
  • Un juego que gusta mucho a los amantes del dogtraining es el típico juego del tira y afloja. Disputarle al cachorro algo que tiene cogido con los dientes puede resultar muy divertido. Al realizar este juego dogtraining, sin embargo, hay que tener en cuenta que la dureza de los dientes de un ser humano no es la misma que la de los dientes de un perro. Y romperse un diente no es, sin duda, uno de los objetivos del dogtraining.

Finalmente, uno de los juegos más gratificantes para un fetichista del dogtraining, tanto si ese fetichista gusta de comportarse como mascota o, por el contrario, gusta de erigirse en propietario o amaestrador de la misma, es el de frotar la panza de la mascota. No hay que abusar sin embargo del este juego dogtraining. Hacerlo implicaría una pérdida de sentido por parte del mismo y esa pérdida de sentido sería directamente proporcional a la disminución del placer experimentado a partir de su práctica. Reservarlo para aquellos momentos en los que se decidiera, por hache o por be, conceder un premio extraordinario a nuestro cachorro sería una buena manera de conseguir que este juego dogtraining no perdiera sentido ni tampoco efectividad sensorial.


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