El candaulismo

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El fetichismo de exhibir a la pareja

Hay quien lo llama candalagnia, pero la manera habitual de referirse a este fetichismo del que vamos a hablar en este artículo de InfoBDSM es candaulismo. Al decir candaulismo estamos hablando de un fetichismo consistente en experimentar la necesidad de exponer a nuestra pareja o algunas imágenes de ellas ante otras personas para, así, obtener gratificación erótica.

El candaulismo, para ser auténtico, debe estar exento de todo tipo de impulso de venganza, amenaza o intimidación. El candaulista no expone a su pareja ni la presta a otros para vengarse ni para imponer una especie de castigo. El candaulista expone y presta a su pareja porque ésa es una forma de demostrarle su admiración. El candaulista considera a su pareja alguien digno de ser admirado. Por eso la expone. Por eso la presta. Porque así quien disfruta de la visión de la pareja del caudalista comprende hasta qué punto éste es una persona afortunada.

El nombre del caudalismo procede directamente de la mitología griega. Según ésta, el antiguo rey griego Candaules, un rey que vivió entre los siglos VIII y VII a.C. Según cuenta la mitología, Candaules inventó una treta para, sin que ella lo supiera, mostrar desnuda a su esposa a su siervo Giges de Lidia. La esposa de Candaules, al saber que Giges la había contemplado desnuda, montó en cólera y tramó su venganza. Ésta consistió en dar una orden a Giges. La orden era clara: o Giges se daba muerte a sí mismo o mataba al rey Candaules para, así, castigar su falta. Giges, ante dicha disyuntiva, optó por matar a Candaules. Tras ello, ocupó su trono.

La leyenda que acabamos de contar sobre el origen del término candaulismo no es la única. En otra versión, Candaules ordenó a su esposa desfilar desnuda frente a sus soldados. La esposa de Candaules, de la que no parece haber trascendido el nombre, rehusó hacerlo y el rey, enfadado, la mandó asesinar. Como se ve, ni una ni otra versión está exenta de violencia y finales trágicos.

Candaulismo y psicología

El hecho de que se puedan encontrar referencias mitológicas al hecho de que un hombre exhiba a su mujer desnuda sólo sirve para demostrar que el candaulismo no es un fetichismo que haya nacido hace dos días. Hay cuadros e ilustraciones de autores como Eugène Delacroix (su obra “El Duque de Orléans enseña a su amante” sería, en este caso, un cuadro candaulista prototípico) o William Etty, por ejemplo, que dejan constancia de cómo en ciertos círculos sociales algunos amigos organizaban fiestas para, a escondidas, contemplar cómo sus mujeres se bañaban o se cambiaban de ropa.

En la actualidad, y según puede desprenderse de la actividad en ciertos foros, el candaulismo está ganando peso en ciertos ambientes. Para muchas parejas, las prácticas candaulistas es una buena manera de inyectar un punto de novedad y excitación en la relación de pareja. Hay candaulistas que lo reconocen sin tapujo y que dicen sentirse excitados y felices cuando ven a sus mujeres exhibirse de forma picante delante de sus amistades. Estos hombres suelen defender que también su mujer ve incrementada su libido cuando, exhibida, se siente deseada por otros hombres.

Hay psicólogos que han intentado dar una explicación a este comportamiento. David Ley, terapeuta sexual, es uno de ellos. Para Ley, el hombre que practica el candaulismo no sólo se excita al contemplar cómo otros hombres ven a su mujer desnuda. También se siente más poderoso y, sobre todo, más potente sexualmente. En su psique, al exhibir voluntariamente a su mujer, al exponerla, al prestarla, el candaulista se aleja del cornudo y se reafirma como hombre que, seguro de su potencia sexual, no tiene miedo a perder a su mujer o a que ésta le abandone por otro.

Indudablemente, para que el candaulismo no vaya asociado a tipo alguno de dominación, la mujer debe estar conforme con ser exhibida/prestada. En demasiadas ocasiones se dan situaciones en las que los hombres toman imágenes íntimas de su mujer tomadas en la confianza de la relación para, posteriormente, exhibirlas en foros públicos y redes sociales. Esta exhibición de fotografías a espaldas de la mujer fotografiada no siempre tiene que ver con el candaulismo. En muchas ocasiones, la exhibición no consentida de fotografías íntimas es sólo un método de venganza.

David Ley ha señalado que el candaulismo es más un fenómeno masculino que femenino. ¿Por qué? La explicación no está clara. Para Ley, será el empoderamiento progresivo de la mujer el que permita que la mujer pueda, de manera libre, expresar mucho mejor sus deseos sexuales. Será quizás en ese momento cuando muchas mujeres se suban (o no) al carro del candaulismo.


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