El arte de la bofetada

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Bofetada y BDSM

No se puede concebir el BDSM sin la bofetada. La bofetada es parte principal de estos juegos. Eso sí, hay que saber cómo y dónde darla y, sobre todo, debe haber sido pactada. El consenso es, en estos juegos, absolutamente preceptivo. Todo lo que se realice sin haber sido pactado y consensuado es susceptible de ser considerado abusivo.

Tipos de bofetada

Hay tres tipos de bofetada: la que se da con la mano hueca, la que se propina con la mano abierta y la que se ejecuta con la punta de los dedos.

La bofetada con la mano hueca se da extendiendo la misma mientras se tienen los dedos juntos, ligeramente doblados. Cuando la mano impacta con el cuerpo, el golpe debe realizar un sonido hueco. Ésta es, sin duda, la bofetada menos dolorosa. Por eso es la más indicada para ser ejecutada por y sobre el cuerpo de los principiantes. Puede servir de calentamiento y sirve para cualquier parte del cuerpo, incluyendo los genitales.

Para propinar la bofetada con la mano abierta y plana hay que colocar a ésta como el propio nombre de la bofetada indica. La intensidad de la bofetada puede ser muy variable. En zonas muy sensibles basta con la repetición de una suave palmada para que la sensación de dolor sea notable. Una palmada dada con una fuerza intensa puede dejar sensación de hormigueo y ardor bastante tiempo después de haber sido propinada. Este golpe está especialmente indicado para las nalgas, la cara, el abdomen, el pecho, los muslos y, si se da de un modo ligero, los genitales.

La bofetada con la punta de los dedos viene a ser una especie de latigazo que, con una extensión rápida de mano y brazo, que, rapidísimamente también, se retiran, dieras sobre cualquier parte corporal de tu amante.

La bofetada en el rostro

Una bofetada en el rostro puede cambiar la intensidad y la dirección de cualquier escena BDSM. Una bofetada en el rostro puede hacer que la parte dominante y la dominada, al fin, asuman con todas las consecuencias sus respectivos papeles y se sientan a gusto en ellos; pero también puede hacer que aparezcan respuestas emocionales que no se esperaban, como pueden ser la ira, las lágrimas o el pánico.

A diferencia de lo que se observa en las películas, la bofetada en la cara puede hacer mucho daño. Puede resultar, también, muy humillante. A una persona que en su vida pasada ha sufrido algún tipo de violencia (puede ser abuso infantil, puede ser maltrato de género…) la bofetada en la cara puede hacerle sufrir un ataque de pánico o ansiedad. Si es así, la escena resultará un fracaso pues el dolor psicológico padecido por esa persona en esa circunstancia y en ese momento no tendrá nada que ver con los objetivos buscados al planificar la escena.

Por eso es especialmente necesario mencionar esta práctica en la negociación previa a la escenificación de la fantasía erótica y dejar meridianamente claro si su uso está permitido o no. Incluso cuando se haya consensuado, no está de más que, en el momento de ir a ejecutar la acción, tomarse un segundo de respiro para inquirir con la cabeza o con algún gesto la respuesta de la parte dominada. Si ésta, finalmente, dice que sí, es importante evitar la mejilla y los maxilares, así como la zona de los ojos y los oídos. Es posible que, en caso de llevar gafas, la persona sumisa desee que la bofetada le sea propinada cuando las gafas estén quitadas, o al revés. Si tu pareja tiene una inflamación de la mandíbula (crónica o no) o lleva una mordaza puesta, no practiquéis en caso alguno esta práctica.

Técnica de la bofetada en la cara

Si tienes el consentimiento de tu compañero o compañera, no estará de más sujetar el lado diestro de su cara con tu mano izquierda (si eres diestro) para así evitar que el cuello vaya a efectuar algún movimiento brusco. También ésta es una buena técnica para establecer contacto con los ojos de tu amante y para introducir un momento de calma y de contacto que puede ser especialmente intenso, electrizante y atractivo.

Una vez esté colocado así, coloca tus dedos (nunca la palma) sobre la parte carnosa de sus mejillas. Que la mandíbula, los ojos y los oídos queden fuera de la zona del golpe es capital. Cuando se está aprendiendo, es fácil cometer errores de movimiento que hagan que el impacto de la bofetada vaya a parar a aquella zona de la cara que no deseábamos, por eso es importante empezar con impactos suaves. Empieza lenta y ligeramente. Tras dar una o dos bofetadas, pregunta: “¿del uno al diez, cómo de insoportable fue esta bofetada para ti?”. Ésta puede ser una buena manera de llegar al punto deseado. También lo es para comprobar tus fuerzas. La comunicación, en este caso, será fundamental (como tantas veces en todo lo que tenga que ver con las relaciones sexuales de las personas) para que la escena BDSM representada resulte un éxito y parte dominante y dominada queden satisfechas.

Introducir el revés puede ser una idea apta para añadir mayor efectividad a la escena en que la bofetada tiene lugar. Ésta también puede realizarse en el rostro de quien, por ejemplo, está realizando una felación. Es importante, en este caso, estabilizar bien el rostro con una mano antes de abofetear con la otra. Hay que pensar que, con la polla dentro de la boca, cualquier movimiento brusco de ésta puede hacer que los dientes dañen a aquella. Y unos dientes pueden hacer maravillas en una polla, pero también (y es lo más sencillo) grandes y dolorosos destrozos. Sacar la polla de la boca, abofetear y volver a meterla es, desde luego, una opción menos arriesgada. Aunque quizás tu pareja esté engolosinada con ella y no quiera soltar esa deliciosa presa así como así.


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