Dentro de las actividades propias del BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo), seguramente la más hard es la del sadomaso. Para disfrutar plenamente de experiencias de ese tipo hay que establecer, sí o sí, un ambiente seguro y consensuado. Sin consenso ni seguridad lo que se pueda practicar no será BDSM. Será otra cosa. En este artículo vamos a analizar qué aspectos hay que tener en cuenta para garantizar la seguridad en la práctica del sado.
Los consejos que vamos a darte en este post hablan de comunicación y consentimiento, pero también del uso de materiales seguros y de los cuidados que deben prestarse a la persona sumisa una vez acabada la práctica sado.
Si te estás adentrando en el excitante universo del sadomaso, ten en cuenta los consejos que te vamos a dar a continuación. No hacerlo podría tener consecuencias muy desagradables y dolorosas para ti.
Seguridad en el sado: comunicación y consentimiento
Es imposible disfrutar de una experiencia sado si uno no se siente cómodo y seguro. Para conseguir esa deseable comodidad y esa necesaria seguridad es fundamental que exista comunicación y consenso entre las partes que participan en la práctica.
En el universo BDSM, el consentimiento es un concepto capital. El BDSM debe ser informado, entusiasta y reversible. Es decir: que quien va a participar en un determinado tipo de práctica debe entender claramente lo que eso , debe querer participar en ella y, por supuesto, debe gozar de la absoluta libertad de abandonarla cuando lo desee y de modificar o revocar su consentimiento.
Para que esto sea así, debe darse una premisa: la comunicación previa al establecimiento del consenso debe ser clara y sincera. Las partes deben exponer cuáles son sus deseos, cuáles sus expectativas y dónde están sus límites. Esto sirve para establecer el marco en el que va a desarrollarse la actividad y también ayuda a fortalecer la confianza mutua entre los participantes en el juego sado.
La comunicación no debe ser sólo un acto previo a la práctica sado, sino que debe mantenerse continuamente. No hay que olvidar que este tipo de prácticas provoca sensaciones y emociones de alta intensidad. Esas emociones desbocadas pueden provocar malentendidos. Por eso no hay que cerrar la puerta de la comunicación tras el consenso inicial, pues éste debe ir actualizándose continuamente pero manteniendo en todo momento la safeword o palabra de seguridad que se haya fijado antes de empezar la práctica.
De la importancia de esta palabra de seguridad y de cómo crearla y utilizarla ya hemos hablado en nuestro artículo «La palabra de seguridad o safewords en las prácticas BDSM«, pero es importante que recordemos aquí que una safeword debe servir para disminuir la intensidad de la acción o, en su caso, para detenerla completamente. Lo más socorrido en estos casos es recurrir a los colores del semáforo a la hora de escoger una palabra de seguridad. Decir «rojo» detendría la acción, el amarillo serviría para solicitar una pausa y, finalmente, el verde sería la safeword que serviría para expresar que todo va sobre ruedas.
Para que la comunicación entre las partes que participan en un juego sado sea efectiva es fundamental que se practique la escucha activa y la empatía. Para que la sesión resulte satisfactoria, es preciso esforzarse en entender al otro e imprescindible respetar sus necesidades. Esto, además de facilitar una experiencia más placentera, también servirá para prevenir situaciones de riesgo tanto físico como moral.
Importancia del equipamiento para garantizar la seguridad en la práctica del sado
Tan importante para garantizar la seguridad en la práctica del sado es fomentar la comunicación clara y abierta y potenciar el consenso como los escpger el equipamiento adecuado. La seguridad en el sado depende en gran medida de los instrumentos y accesorios que se hayan escogido para la práctica.
Escoger adecuadamente los instrumentos para practicar sado ayudará a incrementar la seguridad en las sesiones, y para ello hay que conocer y familiarizarse con los diferentes materiales que se utilizan para fabricar dichos instrumentos. Los más comunes son el cuero, la madera, la silicona y el plástico.
Quizás el cuero sea, por cuestiones de estética, uno de los materiales más populares en el universo BDSM. Vistoso y durable, para que sea seguro debe estar bien tratado y no debe tener bordes afilados.
Los instrumentos de madera, también hermosos y funcionales, deben estar bien pulidos y tratados para evitar que en ellos puedan surgir astillas.
El plástico y la silicona son materiales que están muy presentes en los juguetes sexuales para BDSM. Si se buscan juguetes eróticos de plástico hay que procurar que éste esté libre de ftalatos. La silicona, por su parte, es un material ideal y una opción segura a la hora de buscar sextoys hipoalergénicos y fáciles de limpiar. Escoger instrumentos elaborados con silicona médica servirá también para evitar reacciones alérgicas.
Los juguetes que se escojan deben se adecuados para el nivel de experiencia que tengan los participantes en la sesión. Desde aquí recomendamos siempre (por ejemplo, si se van a emplear plugs anales) empezar con juguetes de tamaño pequeño para ir aumentando progresivamente éste (si se siente el deseo y/o la necesidad). Si se es principante recomendamos también instrumentos con texturas suaves y, en el caso de que sean eléctricos, que sean fácil de usar, tengan varias configuraciones y, sobre todo, no se sobrecalienten. No hay que ahorrar por ahorrar en los juguetes sexuales, sobre todo si estos son eléctricos.
Para garantizar la seguridad en la práctica del sado es muy importante también considerar lo siguiente:
- Tener a mano tijeras de seguridad (de punta roma) para, en caso de emergencia, liberar de forma rápida a una persona que esté atada.
- Utilizar materiales o instrumentos de liberación rápida.
- Usar muñequeras o tobilleras protectoras cuando se practiquen técnicas de restricción.
Finalmente, debemos resaltar que tan importante es a la hora de velar por la seguridad en las prácticas sado saber escoger los materiales e instrumentos adecuados como mantener estos materiales. Los juguetes e instrumentos deben ser limpiados después de cada uso. Eso evitará el que puedan producirse o transmitirse infecciones. Para ello deben emplearse los productos recomendados en cada caso.
Tras ser limpiados convenientemente, los juguetes e implementos deben ser guardados en un lugar limpio y seco en el que no dé la luz de forma directa y en el que no se alcancen temperaturas extremas.
Los juguetes y accesorios sado deben ser revisados cada cierto tiempo para poder detectar algún posible signo de desgaste. En caso de detectarlo, aconsejamos encarecidamente desechar dicho juguete y sustituirlo por otro o, en el caso de que sea posible, reparalo para dejarlo perfecto para su uso.
Cuidados posteriores en la práctica del sado
Intensa y profundamente transformadora. Así puede resultar una práctica sado. Por eso, una vez ha finalizado ésta, es muy importante prestar atención al cuidado físico y emocional de quienes hayan participado en ellas.
Tras una sesión BDSM se pueden experimentar muchos tipos de sentimientos. Hay quien puede sentirse eufórico y hay, también, quien puede experimentar una sensación de liberación. Pero también hay personas que, en determinadas circunstancias, pueden sentirse vulnerables o, incluso, arrepentidas de haber participado en un juego de estas características. Como vemos, la montaña rusa emocional puede ser muy importante. No en vano, las endorfinas en el BDSM van a toda máquina. Por eso es importante, finalizada la sesión, aplicar lo que se conoce con el nombre de «aftercare«.
Las prácticas aftercare o, lo que es lo mismo, las actividades de cuidado físico y emocional que se llevan a cabo tras un sesión de este tipo pueden incluir abrazos, mimos, palabras de consuelo, compartir alguna bebida caliente o, simple y llanamente, disfrutar de un beneficioso y reconfortante silencio que permita a quienes han participado en la práctica «volver a encontrarse» procesando sus emociones.
El desgaste físico resultante de la práctica del sado puede ser significativo. Quienes han participado en estos juegos saben que el a posteriori es el tiempo de los moretones, las marcas y, en algunos casos, algunas lesiones menores. Por eso es importante prestar atención al cuidado físico después de la sesión. ¿Cómo? Primeramente, realizando una evaluación corporal para ver si alguna herida precisa de atención médica. Tras esa primera revisión llega el tiempo de la hidratación, de tomarse (siempre viene bien) un baño relajante que sirva para relajar los músculos y calmar el cuerpo, y de aplicar cremas o ungüentos sobre áreas que han sido golpeadas o atadas.
Todas estas medidas ayudarán a que se produzca lo que se conoce con el nombre de descompresión, es decir: el proceso de volver a la normalidad emocional. Para ello resulta de gran ayuda que cada participante exprese lo que siente y lo que experimentó. Esto puede incluir charlar sobre la experiencia compartiendo opiniones e ideas, realizar ejercicios de respiración profunda o practicar meditación o minfulness. Una vez más, llegados a este punto en el que la sesión ha finalizado, adquiere vital relevancia el que la comunicación entre los participantes sea abierta y honesta. Si ella, recordamos, no es posible el sado.
La importancia de una formación continuada para practicar sado seguro
Acabaremos este post haciendo referencia a un aspecto que es fundamental para practicar sado seguro. Dicho aspecto es el de la educación y formación en técnicas seguras de sado. Informarse y recibir formación ayuda siempre a incrementar la seguridad en este tipo de prácticas.
Lo primero que hay que interiorizar cuando se habla BDSM en general y de sado en particular es que tanto el uno como el otro no se limita a buscar el placer físico. Adentrarse como practicante en el universo del sadomaso implica un profundo entendimiento de la psicología humana, una búsqueda de los límites personales y un profundizar en lo que en verdad significa comunicarse.
Para educarse sobre sado nada mejor que recurrir a la lectura de la literatura especializada que se puede encontrar diseminada en blogs de especialistas, artículos y libros. Este tipo de lecturas ayuda a desmitificar los mitos que rodean al sado y a hacer comprender que nada más lejos del BDSM que los conceptos de violencia o abuso.
También resulta enriquecedor y muy positivo el participar en talleres o en cursos impartidos por profesionales del BDSM. Este tipo de talleres ofrecen formación práctica sobre temas tan importantes como puede ser la elección del tipo de cuerdas y su uso adecuado y, además, ayudan a crear en los amantes del BDSM un sentido de pertenencia.
Participar en talleres de este tipo permite interactuar con otros practicantes del BDSM, intercambiar experiencias y recibir consejos sobre cómo plantear sesiones de sado o sobre cómo abordar determinadas situaciones.
Para finalizar, sólo te diremos una cosa: si vas a participar por vez primera en una sesión de sado o estás interesado en hacerlo, ten presente todo lo que te hemos dicho en este post. Te ayudará a disfrutar de una forma segura de tu sesión y la experiencia, por tanto, te resultará mucho más gratificante.responsable. Al hacerlo, no solo se enriquece la propia experiencia, sino que también se contribuye a un entorno más seguro y respetuoso dentro de la comunidad BDSM. La búsqueda del placer y la exploración de la sexualidad deben ir de la mano con el conocimiento y la ética, garantizando así que todos los involucrados se sientan valorados y seguros.
