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Sumisión con la postura

Una de las maneras más simbólicas que tiene la parte sumisa de demostrar la sumisión en los juegos BDSM es adoptar ante la parte Dominante una determinada postura. La actitud postural es básica para simbolizar y mostrar esa sumisión. Dentro de las prácticas BDSM existe una amplia variedad de posturas de sumisión. Algunas de esas posturas pueden servir para realizar ataduras; otras, por su parte, pueden tener finalidades exclusivamente punitivas. Es decir: pueden servir para castigar. La parte Dominante será, siempre, la que determine qué postura de sumisión es la más idónea para ejecutar en cada parte concreta del juego BDSM.

En este artículo queremos recoger algunas de las posturas de sumisión más comunes. La mayor parte de estas posturas están extraídas de las diferentes crónicas de Gor escritas por el escritor John Norman. Las kajiras de sus novelas mostraban su sumisión hacia sus Amos ejecutando algunas de las posturas que vamos a mostrarte a continuación:

  • Bara. Este nombre recibe la postura de sumisión en el que la sumisa se tumba en el suelo, bocabajo, sobre su estómago. Tumbada así, la mujer coloca la cabeza hacia la izquierda. Mientras está así, los brazos permanecen en la espalda y cruza tobillos y muñecas. Colocada así, la sumisa parece esperar que su Señor la ate.
  • Brazaletes. Esta es una de las posturas de sumisión más habituales. La sumisa está arrodillada ante su señor, sentada sobre sus pantorrillas y pies, con la espalda y los hombros rectos y las muñecas cruzadas a la espalda. Para mostrar mejor la sumisión, la cabeza no debe permanecer mirando al frente, sino girada hacia la izquierda. Esta postura de sumisión recibe ese nombre porque el Amo puede colocar brazaletes o esposas a su sumisa para encadenarla a la cama o a cualquier argolla o barrote de una mazmorra.
  • Disciplina animal. Como el propio nombre de esta postura de sumisión indica, lo que se persigue con ella es animalizar a la mujer, es decir, reducir su rol al de una simple mascota o animal domesticado. Esa animalización de la mujer se hace más evidente cuando el Amo prohíbe hablar a la sumisa. En algunos casos, el Amo sólo permite a la sumisa emitir ciertos sonidos animales. La sumisa que adopte la postura de sumisión de la disciplina animal podrá ladrar, mugir, maullar, gruñir, pero nunca hablar. Tampoco podrá adoptar una postura humana, por lo que deberá permanecer y desplazarse de forma cuadrúpeda, es decir, a cuatro patas. Adoptando la sumisa esta postura para sumisión, se pueden realizar diversas prácticas BDSM. Un ejemplo: se puede arrojar comida para que la sumisa la coma como si fuera un perro. Esta postura de sumisión puede ser muy útil también para ser ejecutada en aquellos juegos en los que la parte Dominante desee usar sexualmente a la parte sumisa o, en su defecto, desee que otros la usen.
  • Hair o pelo. En las crónicas de Gor de John Norman, esta postura de sumisa es adoptada habitualmente en banquetes y fiestas. Inclinándose hacia delante, la esclava muestra sumisión ante un invitado. Con la cabeza agachada, la sumisa ofrece su cabello al invitado para que éste, lejos de limpiarse las manos en una servilleta, se las limpie en él.
  • Postura para poner el collar o “collaring position”. Como sucede con otras posturas de sumisión, el nombre de ésta también retrata perfectamente la postura en sí. Gracias a esta postura, el Amo puede colocar el collar que simboliza su dominio sobre la sumisa. La sumisa, en este caso, se coloca arrodillada ante su Señor y sentada sobres sus talones. Colocada así, la sumisa debe extender los brazos hacia arriba cruzándolos por las muñecas. Una vez colocados así los brazos, la sumisa coloca la cabeza entre ellos, agachándola en actitud de súplica.
  • Nadu. De rodillas, sentada sobre los talones, con las manos abiertas y apoyadas sobre los muslos. Así es como se debe colocar la sumisa que quiera realizar esta postura de sumisión. Para ejecutar correctamente la postura, la mujer debe mantener la espalda totalmente recta y mostrar sus pechos erguidos. Con las rodillas lo más separadas posible (para que el Amo tenga fácil acceso con sus manos a los genitales de su sumisa), la mujer debe mostrar la cabeza alta para así exhibir su collar.

Al adoptar la postura de Nadu se puede elegir entre diversas variantes de la misma. En una, llamada Lesha, la mujer cruza las manos a la espalda. En otra, la mujer, en lugar de alzar la cabeza para exhibir su collar BDSM, la inclina para, de ese modo, hacer más patente su obediencia al Señor. Otra variación posible consistiría, una vez adoptada la postura de Nadu, en acercar lentamente tanto la cabeza como las manos (con los brazos extendidos) al suelo. Colocada así, la sumisa podría besar los pies de su Amo y podría, también, en los juegos un poco más hot del BDSM, ofrecerse para ser azotada. En este caso, y con las manos cruzadas, la mujer esperaría el castigo de su Señor.

Una variación más recatada de Nadu sería aquélla en la que la sumisa no va a servir de forma sexual a su Señor. En este caso, las rodillas, lejos de permanecer separadas, permanecen lo más juntas posibles. Esta posición de sumisión en la que la mujer permanece con las piernas cerradas recibe el nombre de “tower slave position” o “postura de la torre”, y es una postura idónea para aquellas sumisas que se están iniciando en los juegos D/s.

Otras posturas de sumisión que podrían adoptar las sumisas en los juegos BDSM serían las siguientes:

  • Posición del beso de la esclava o posición de uso. Para realizar esta postura de sumisión la sumisa debe colocarse a cuatro patas, con el tronco inclinado hacia el suelo y la cabeza cerca del mismo. Colocada así, la mujer debe alzar sus nalgas todo lo que pueda y separar sus muslos. Al adoptar la posición del beso de la esclava, lo que la sumisa está haciendo es exponer sus nalgas al máximo para que el Señor se sirva de ella a placer, bien sea con la mano, el látigo, la fusta, la vara o cualquier otro instrumento que sirva para practicar el spanking; bien para gozar sexualmente de ella.
  • Mesa o Table. Otra postura de sumisión en la que la mujer debe colocarse a cuatro patas es ésta que llamamos la mesa. La mujer, aquí, lejos de acercar su cabeza al suelo, debe permanecer con la espalda recta, paralela al suelo, mientras apoya las palmas de sus manos en él. Colocada así, el Señor puede utilizar a su sumisa como si fuera una mesa o, en su caso, como un reposapiés.

Finalmente, haremos mención a una postura de sumisión que podríamos englobar entre aquellas posturas que la sumisa puede adoptar para simbolizar que en su relación de sumisión a su Señor tienen cabida, también, aquellas prácticas en las que el Amo puede servirse sexualmente de su sumisa. Para realizar esta postura (que recibe el nombre de “sula”), la sumisa debe tumbarse en el suelo, de espaldas, con los brazos extendidos, uno a cada lado del cuerpo, y las palmas de las manos hacia arriba, en actitud de ofrecerse. Este simbolismo del ofrecimiento viene reforzado por la posición de las piernas de la sumisa. Éstas deben estar muy separadas, esperando la visita del Señor. Si la sumisa, además, eleva las caderas del suelo adoptando una modalidad de postura “sula” que recibe el nombre de “sula-ki”, el simbolismo del ofrecimiento se hace, todavía, mayor.

Como ves, son muchas las posturas de sumisión que pueden escogerse dentro del juego BDSM. ¿Has decidido ya cuál vas a incluir en tu próxima práctica BDSM?


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