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¿Donde empieza el CBT?

La mayoría de las escenas CBT no empiezan ni se desarrollan centrando su atención específicamente en los genitales, a pesar de que sea en ellos, precisamente, donde el juego acabe. Para que éste se desarrolle correctamente, hay que tener en cuenta que el proceso no debe, en modo alguno, precipitarse. Todo juego requiere su ritmo y en éste, al igual que en los restantes juegos del BDSM, las escenas deben transcurrir a un ritmo pausado para, gradualmente, irse intensificando. De este modo, además de añadir temperatura a la acción, se conseguirá algo muy importante, y es que la persona que recibe la estimulación tendrá la posibilidad de acostumbrarse a las sensaciones y a la excitación que el juego vaya generando. Como hemos comentado en algunos de nuestros consejos, las personas tendemos a experimentar sensaciones diferentes dependiendo de nuestro grado de excitación sexual. Por eso cosas que, sin excitación sexual, podrían llegar a ser intolerables, pueden convertirse en deliciosas si la excitación es la conveniente. Nadie quiere ser mordido en el cuello, pero en el fragor del sexo, cuando la pasión sexual se dispara y nuestras hormonas hierven de excitación, es posible que ese mordisco en el cuello que nos dé nuestro amante se convierta en una especie de regalo del cielo. El CBT se basa, fundamentalmente, en esto.

Más allá de la sensación física, los juegos del sado ofrecen increíbles momentos de intimidad física y psicológica. Esa intimidad es uno de los grandes logros del juego. La mayoría de las personas estamos, por regla general, privadas de contacto verdadero con los demás. ¿Y qué contacto más cercano existe que el que puede establecerse directamente con los genitales de otra persona? Ahí tocamos nuestra intimidad más íntima. En estos juegos, eso puede hacerse sin que necesariamente se busque el orgasmo. Aquí debe imperar la sensualidad. El orgasmo no es parte necesaria de la escena y hay escenas que pueden, perfectamente, no incluirlo. Muchas veces, tras el juego, después de tantos altibajos físicos y emocionales en el transcurso de una escena, los genitales están agotados. En esos momentos, el orgasmo no es una prioridad para ellos. En otras ocasiones, puede ser la recompensa de una buena escena. En ocasiones, la retención de un orgasmo puede convertirse en un recurso del juego, que se convierte así en una especie de montaña rusa de energía sexual que nos va llevando y retirando alternativamente del límite en el que ya no hay vuelta atrás y el orgasmo estalla en todo su esplendor.

¿Cómo entender el juego CBT

En definitiva: que lo que debe entenderse es que el juego es en sí mismo una finalidad y que el orgasmo, en él, no es sino un elemento más. Si te embarcas en una experiencia de este tipo puedes sentirte como el conejo de Alicia, dando tumbos por el agujero que te lleva a Wonderland. Estos juegos están llenos de cosas maravillosas y sorprendentes, aunque también es cierto que incluso los más entusiasmados con buscar formas alternativas a la sexualidad pueden rascarse en un momento determinado la cabeza y decir: “¿quiero hacer eso con mis genitales?, ¿quiero prestarlos en verdad para que hagan eso con ellos?” Evidentemente, no todas las propuestas están hechas para todas las personas. Tú puedes escoger las que más te interesen, las que te atraigan de un modo determinado, y desechar las demás. Todos tenemos nuestros límites y no se es más ni menos hombre por colocar esos límites en un lugar determinado. Del mismo modo que, si estás interesado en cumplir un sueño o ejecutar un juego que no aparezca por aquí, no te cortes: ¡hazlo! Eso sí: que prevalezca siempre al hacerlo la prudencia, la sensatez, el buen juicio y, por encima de todo, el consenso con tu “pareja de baile”.

Y recuerda que no importa nunca lo que estés aprendiendo. Siempre es una buena idea aprender de alguien con experiencia. Hay aventuras que pueden resultar arriesgadas si no se realizan desde la seguridad que da la experiencia. Imagina el riesgo de un piercing en tu polla pudiendo perjudicar tu uretra. Si quieres hacer algo de este tipo, busca algún contacto fiable en el mundo del BDSM. Seguramente encontrarás a alguien deseoso de enseñarte. También los médicos requieren su tiempo de instrucción. Y ya lo sabes: no todo puede aprenderse en los libros.

Cualquier persona con un aparato para aprisionar pene y testículos tiene ya todo el equipamiento necesario para experimentar una amplia gama de sensaciones. Incluso si, finalmente, te decides a no jugar, sólo con conocer, gracias a la lectura, este mundo, te servirá para ampliar tu conocimiento sobre la expresión y la creatividad sexual.


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