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Golpes eróticos en los pechos

La pasión es eso: que poco a poco se disparen las pulsaciones, que las endorfinas fluyan como un torrente desbordado y que el cuerpo pida más y más. Ese más pueden ser, ¿por qué no?, unos azotes, un golpe ligero, cualquier pequeño impacto que fomente la generación de adrenalina y el incremento del nivel de sensibilidad de la zona que esté siendo azotada o golpeada. Este tipo de golpes, que acostumbra a estar dirigido a las nalgas, también puede destinarse a los pechos.

Riesgos del BDSM

Muchos practicantes del BDSM afirman que el BDSM es una especie de droga. Cuanto más lo practicas más deseas practicarlo. Cuantas más veces llegas al límite, más lejos deseas colocarlo. Esto, en términos estrictos de seguridad, se traduce en un aumento significativo de los riesgos. ¿Quiere decir esto que, llegados a ese punto de enganche al BDSM, hay que evitar todo tipo de práctica? Ni mucho menos. Lo que quiere decir es, simplemente, que deben extremarse las medidas de seguridad.

Cómo iniciarse en el BDSM

Puede ser que, de golpe y porrazo, bien sea porque alguien te ha animado a ello, bien porque has visto alguna película que te ha metido el gusanillo en el cuerpo, estás interesado en iniciarte en algún tipo de práctica BDSM. Si te encuentras en dicha situación, si has fantaseado con la posibilidad de participar en algún juego BDSM, el primer consejo que tenemos que darte es el de no precipitarte. Los impulsos son impulsos, y no está del todo mal dejarse llevar, de tanto en tanto, por ellos (¿no crees que la vida puede resultar demasiado aburrida si no se abre una puerta a la improvisación?), pero hay situaciones en las que hay que tener un cierto control para evitar problemas.

La momificación en el BDSM

Privar totalmente de los sentidos y, al mismo tiempo, conseguir la inmovilidad total de la parte sumisa: ésas son los objetivos de la momificación, una forma de bondage con reminiscencias del Antiguo Egipto que lleva a la parte sumisa a un estado en el que lo único que se siente es, en muchas ocasiones, la propia respiración. La persecución de un sentimiento de vacío en el que el tiempo parezca detenido es el objetivo principal de esta práctica BDSM que debe ser realizada extremando al máximo las precauciones.

El Triskel, símbolo universal del BDSM

El BDSM tiene sus propias normas de funcionamiento no escritas. En cierto modo, a quienes están iniciados en la práctica del BDSM les gusta mantener una cierta aura de misterio alrededor de sus prácticas y su modo de vida. Esto no es incompatible, sin embargo, con el hecho de querer identificar a quien comparte esas prácticas y gusta de mantener ese mismo estilo de vida y, al mismo tiempo, de identificarse ante él. Con esa doble intención (servir de contraseña o seña de identidad para simpatizantes e iniciados y, al mismo tiempo, mostrarse precavido frente a una identificación general de toda una sociedad que, en su mayor parte, desaprueba dichas prácticas) se utiliza un símbolo de inspiración casi mitológica: el Triskel.

Maltrato y BDSM

El riesgo siempre está ahí y nunca hay que obviarlo. Después de todo, los límites entre una práctica sexual consentida y sana y una situación de abuso pueden ser muy débiles y permeables. Siempre puede suceder que, al abrigo de un juego BDSM o de una relación de dominio y sumisión, un dominante camufle lo que no es otra cosa que abuso y maltrato. Para diferenciar una cosa de la otra es fundamental, ante todo, atender a la característica principal de todos los juegos de dominio y sumisión. Como juegos que son, se basan en unas reglas y esas reglas se atienen, en todo momento, a unos parámetros de consenso, sensatez y seguridad que nunca deben faltar.

Asfixia erótica: una trampa de placer

Seguramente la imagen está presente en la retina de todos los amantes del cine erótico. Matsuda, protagonista femenina de El imperio de los sentidos, estrangula a su amante, Kichizo Ishida, mientras hacen el amor. De ese estrangulamiento se deriva, según se contempla en las imágenes, un orgasmo mucho más intenso y prolongado, posiblemente a causa de una alta producción de endorfinas. Dicha reducción intencional de la respiración cuando se está a las puertas del orgasmo recibe el nombre de asfixiofilia, hipoxifilia o, más comúnmente, asfixia erótica.

Cursos de bondage

El bondage no es una práctica que pueda realizarse sin entrenamiento. El bondage existe para causar placer, no para causar lesiones. Un nudo mal realizado siempre puede convertirse en una amenaza o en la causa de una lesión más o menos grave. Una luxación, una abrasión por el roce de una cuerda, una contractura muscular, una asfixia… Son muchos los daños que puede causar una persona que no posea los conocimientos técnicos suficientes. Por eso son importantes los cursos de bondage.

El erotismo del vampiro

¿Por qué los vampiros son tan sexys? ¿Es debido, quizás, al aire noctámbulo que arrastran? ¿Es tal vez por causa de esa elegancia, tan asociada al color negro, que acostumbran a transmitir? ¿O es la idea de peligro que, de manera indefectible, va ligada a ellos, la que hace que tantas mujeres sientan una atracción, vertiginosa y húmeda, hacia esos seres misteriosos? Lo más probable es que no sea ninguno de esos factores (o que ninguno lo sea en exclusiva) el responsable de dicha atracción tenebrosa.

El switch: el rol alterno en el BDSM

Hay personas que se acercan a las prácticas de dominio y sumisión escogiendo un rol determinado y fijo. Esas personas o son dominantes o son sumisas. Nunca cambian de rol jueguen con quien jueguen. Hay otras personas, sin embargo, que, dependiendo de los intereses del momento o de determinadas preferencias, alternan su rol. Estas personas que en ocasiones ejercen el rol de dominantes y en ocasiones el de sumisas reciben, dentro del mundo del BDSM, el nombre de “switch”.

Cera y BDSM

La cera es uno de los recursos más socorridos en las escenas BDSM. Cualquiera puede tener presente la imagen de una vela encendida goteando cera caliente sobre una piel desnuda. Sin duda, el uso de velas resulta muy efectivo visualmente en el juego BDSM y, al igual que sucede con el hielo, puede servir para muchos propósitos, todos ellos placenteros. Para alcanzar dichos objetivos, la cera deber ser utilizada de la manera correcta y teniendo en cuenta una serie de precauciones.