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BDSM

BDSM abarca un grupo de prácticas y fantasías eróticas relacionadas entre sí que se vinculan a las denominadas sexualidades no convencionales o alternativas. Su nombre indica: Bondage, Dominación Sumisión y Masoquismo

Control del orgasmo. Ejercer el control total sobre la eyaculación

La capacidad de la parte dominante de la pareja de ejercer su control total y completo sobre la excitación sexual de la parte dominada es el principio central de los juegos BDSM. Pero ese control no debemos creer que es únicamente un control sobre saber en qué momento exactamente va a correrse la pareja y de qué forma va a hacerlo.

Las fantasías sexuales en el BDSM: mazmorra, sogas y flagelación

De lo que estamos hablando no es de sexo tántrico, pero tampoco vamos a afirmar aquí que el BDSM tampoco es un deporte, aunque se pueda ver a sus practicantes sudar, perder el aliento, con el corazón bombeando sangre a doscientos por minuto, con las muñecas arañadas por una soga y los genitales y las nalgas tan enrojecidas como doloridos pueden quedar los músculos.

BDSM y poder, manejar al sumiso al antojo del dominante

Jugar con el ejercicio del poder es uno de los elementos primordiales del BDSM. A los dominantes les entusiasma e incendia la idea de poseer un poder absoluto sobre los actos del sumiso. No hay que olvidar, por ejemplo, que ver a una mujer masturbarse es una de las escenas favoritas del consumidor masculino de pornografía.

Vestimenta BDSM, Voyeurismo, Exhibicionismo y Humillación Erótica

El voyeurismo (el deseo de ver a una persona desprevenida desnudarse y tener relaciones sexuales) y el exhibicionismo (el deseo de ser visto desnudándose o manteniendo relaciones sexuales) a menudo juegan un papel importante en el BDSM. Para activar su control en un juego de BDSM, un dominante puede ordenar a un sumiso que realice el acto sexual en público.

Lenguaje erótico, decir guarradas en las relaciones de sexo

Un socio dominante puede utilizar el lenguaje soez para indicar a la parte sumisa lo que debe realizar y para informar de lo que realizará él mismo a continuación. Más degradante o sucio que las palabras en sí pueden resultar los juegos de rol que se realicen, la humillación implícita que lleve lo realizado o el nivel de violencia que pueda existir en las acciones del acto que se está desarrollando.

Jugando con la temperatura y juguetes de vidrio en el BDSM

Otra manera de hacer participar a la temperatura en los juegos eróticos es servirse de los juguetes sexuales de vidrio. Estos están hechos comúnmente con un tipo de cristal que es capaz de mantener tanto el frío como el calor, son hipo-alergénicos y muy higiénicos, puesto que pueden limpiarse y esterilizarse de manera muy sencilla.

Jugando con la temperatura en el BDSM – Quemaduras e hielo

Las experiencias BDSM se esfuerzan por ofrecer sensaciones extremas e inesperadas partiendo de la sumisión del cuerpo. Esta es una erótica que desdibuja fronteras entre lo bueno y lo malo y que está orientada sobre todo a conseguir un mayor descubrimiento sexual. Uno de estos descubrimientos puede ser el de jugar con velas encendidas y cera caliente.

Vampirismo: Mordeduras y arañazos en la práctica del BDSM

¿Por qué se acostumbra a asociar vampirismo y sexualidad? ¿Por qué se suele dibujar a las vampiresas como a personajes muy sexys? Vienen de la noche, visten de negro, muerden a los que desean… ¿No bastan esas explicaciones? Vampiros y vampiresas, guiados por la llamarada del deseo, buscan el elixir de vida en el cuerpo de los demás. ¿No es eso sensual?

Instrumentos de flagelación, abrazaderas de pezón y otros juguetes

Mientras que juguetes como las palas están diseñadas especialmente para golpear las nalgas, los látigos y los bastones pueden servir para golpear otras partes del cuerpo. Los látigos de piel son mucho más suaves que los de goma, aunque muchos jugadores expertos prefieran éstos últimos al sentir con ellos un picor mayor y un mayor calor tras el azote. Los látigos de borlas, por su parte, son también muy apreciados al ofrecer una mayor gama de estimulación.

Perder los sentidos con el Bondage, suspensión y azote erótico

Las nalgadas, esos cachetes en las nalgas, es una práctica común que combina el dolor y el placer, sadismo y masoquismo. El dominante puede golpear al sumiso de muchas maneras, obligándole a adoptar muchas posturas. Sea cual sea la que se utilice (sobre las rodillas, doblado sobre un mueble, a cuatro patas, de pie…), la acción de dar un cachete en el culo siempre simboliza un cierto dominio y explotación sexual.